El artículo expone la metáfora del “rinoceronte gris” para describir un problema evidente en la aviación: la falta de formación de los instructores de vuelo.
Destaca que un buen instructor es clave para el éxito de la enseñanza, comparándolo con el director de una obra de teatro.
Subraya que no hay malos alumnos, sino métodos ineficaces y falta de adaptación por parte del instructor.
Propone competencias clave (IEC) y la figura del tutor para elevar la calidad de la enseñanza.
Concluye que mejorar la formación de instructores es esencial para garantizar pilotos mejor preparados y una aviación más segura.