“Si ese Golpe de Estado hubiera salido bien, no sólo la mitad de ellos no habrían salido huyendo de España, sino que hoy todos estarían vanagloriándose y regocijándose en el éxito de su proyecto, alabando y reconociendo cada uno de los pasos previstos y ejecutados. El problema es que no salió. Y ahora toca encontrar los mejores abogados, dícese actores, que interpreten el mejor papel cinematográfico de toda esta película, culebrón un pelín largo, en el que intenten ganar el Oscar a la mejor interpretación y convenzan al público de que el malo era el otro”.