Dice Bernabeu en su editorial que “Ahora, con una nueva gerencia en FCC, mucho más profesional y que nada tiene que ver con lo chanchullos que otras admitieron, las cosas han cambiado de manera radical. La empresa quiere cobrar lo que le corresponde según contrato y pactadas negociaciones, todas firmadas y por escrito. El ayuntamiento, en un acto de trilerismo puro, juega a la ruleta rusa y aprieta hasta ahogar. FCC, que ya ha ganado un juicio y espera la resolución de dos más, se defiende con la previsión de una huelga general a la que se le está abocando y una nueva demanda que puede resultar calamitosa para los intereses públicos”.