Los intérpretes del Antiguo Testamento comprendían que la venida del Mesías sería la proclamación del siglo venidero acompañado de la destrucción de los impíos. La pregunta de los discípulos tiene por marco los acontecimientos tradicionales, y el Señor Jesucristo en su respuesta los da por sentado. (Mateo 24:3) “Estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.