Los tiempos de las bestias salvajes han pasado,
se han escondido en las sombras, al amparo de hojas grandes tras los pasos del dolor.
Esos tiempos donde morir era lo que se buscaba, y vivir era un regalo, se han perdido.
Ahora
la noche es todo.
Regreso a ese terruño cuando todo está bien,
el que me dio esperanzas cuando todo estaba mal
y tengo que probar un poco
la desesperanza que ya no tengo,
y necesito revivir… de tanto en tanto.