La Eucaristía es la comunidad reunida en torno a una mesa recibiendo lo que es... y lo que está llamada a ser: UN DON PARA LOS DEMÁS.
La Eucaristía es la mesa de la vida donde todos somos Iguales, necesitados de Dios... HERMANOS... uNO con los otros... donde nos vuelven a gritar que vale la pena vivir para los demás... que esto tiene sentido... que da felicidad.
La COMUNIDAD CELEBRANDO hace presente a "Jesús hecho DOn" anunciando que SER CRISTIANO ES SER PARA LOS DEMÁS.
Entonces "hacer esto en memoria mía" se convierte en una llamada constante al seguimiento... a la atención a lo cotidiano... un llamada a la propia libertad que nace de quienes somos... para dejarse llevar por el Espíritu de Jesús que convierte la propia vida -los gestos y las palabras- en don para los demás.
Comulgar sin este compromiso - sin esta actitud vital - es una farsa.
Es una farsa... somos falsos... si celebramos a Jesús sintiéndonos mejores que los demás... o creyéndonos más cerca de Dios y superiores a los demás... o desprecian-dolos con nuestra mirada o con nuestro comentario... o dando a alguien por perdido porque hizo tal o cual cosa... o no compartiendo lo que tenemos.
Si esto hacemos... no entendimos nada.
"...lo que hicieron con el más pequeño
de mis hermanos a mí me lo hicieron."
Dijo Jesús.