Muchos creyentes viven frustrados porque reclaman ciertas promesas
bíblicas como las que encontramos 2 Corintios 6:16-18, pero se les olvida que previamente el Señor nos enseña en Su Palabra que debemos arrepentirnos, separándonos del pecado y la
mundanalidad de este mundo. Las consecuencias de no hacerlo son, entre muchas otras, que podemos ser “cristianos” sin el gozo de Dios (Juan 15:11), nuestras oraciones no son escuchadas
ni atendidas como el Señor prometió (Juan 15:7,16), perdemos Su protección (Juan 17:12,14-16), y la dulce compañía de Su presencia (Juan 14:21). Hoy veremos cómo podemos crecer
bíblicamente en el proceso de santificación en la medida en que también avanzamos en nuestro temor de Dios o nos separamos de todo aquello que desagrada a aquel que nos ha llamado de las
tinieblas a Su luz Admirable para que anunciemos Sus virtudes.