Debes preguntarte qué estás haciendo en este tiempo de misericordia que Dios te concede para dar fruto abundante, entregándote por completo a hacer el bien.
Jesús nos invita a ubicarnos y a comprender lo que debemos hacer, aprendiendo a discernir los signos de los tiempos y a reconocer las fuerzas que buscan dominar el mundo.