Seguir a Jesús implica estar dispuesto a ofrecerle lo más valioso de nuestra vida. Cuando Él entra en nuestro corazón, se convierte en la ocasión que transforma todo.
DOMINGO DE RAMOS, CICLO A Jesús en su Encarnación tomó nuestra naturaleza humana de las entrañas purísimas de Santa María y luego la entregó por nuestra salvación en el dolorosísimo sacrificio de la cruz.