Frente a Jesús, una vez que lo conoces, debes tomar una decisión: o crees en Él y te vuelves su discípulo, o lo rechazas y querrás deshacerte de Él. Por eso, Cristo lo determina todo en tu vida.
La muerte de Jesús tuvo raíz religiosa: fue rechazado por “cuestionar” la fe de su tiempo al afirmar su naturaleza divina. Solo dejando prejuicios y mirando las obras del Señor podemos reconocerlo como nuestro Salvador.