DOMINGO II DE CUARESMA, CICLO A En la Cuaresma caminamos hacia la gracia eterna, pero mientras avanzamos ya somos bendición. Estamos llamados a llevar la bendición de Dios a cada lugar y persona en nuestro caminar.
La santidad es responder al llamado del Señor a no dejar que el pecado destruya ni empobrezca mi vida. Es decidir no resignarse y luchar para que el pecado no permanezca en el corazón.