Llegó el domingo que fuimos los cuatro, Oliver, Alma, Fátima y yo, a terminar de rematar lo que faltaba en el piso, que era bastante, ¿vale? Estuvieron ellos colocando sobre todo la parte de homenaje que habíamos llevado días antes y luego fuimos a Ikea, fuimos a Ikea a comprar lo que nos faltaba, nos faltaban ni más ni menos que las tres sillas, o sea, perdón, las tres mesas, una para cada dormitorio porque lo mejor en estos casos es que las habitaciones sean equivalentes, es decir, cada una tenga su propia autonomía. porque en cierta forma la gente debe tener su espacio dentro de la casa. También echamos el freno, no llegamos a todo. Dijimos que las cortinas las pondríamos en la versión 2.0 y creo que esto también es importante. Como los holandeses no son muy de eso, pues bueno, es una forma de pensar que en Holanda no hay cortinas, pero bueno, digamos que tienes que poner un límite porque si no petas en este caso.