
Sign up to save your podcasts
Or


El cielo y el infierno no tienen que ver con las circunstancias personales, sino con la mirada de cada cual.
Cada vez más venden los mensajes vacíos, de personas que repiten lo que no incomoda, aunque resulte absolutamente inútil.
Desde pequeños aprendemos actitudes y reacciones que intentan protegernos del dolor, pero mantenerlas de forma inconsciente solo sirve para perpetuar en nuestra vida ese mismo dolor.
El 80% de tu inversión energética te reporta el 20% de tus resultados y el 20% de tu inversión energética te reporta el 80% de tus resultados.
Mientras no actives tu mirada interna y tú no te conozcas y te valides, ningún reconocimiento externo te servirá.
La mayoría de las personas no se dan cuenta de que al sentir pena por otros y ayudarlos, solo les estamos empequeñeciendo, les estamos negando su capacidad y les estamos convirtiendo en seres dependientes.
Aunque en la mayoría de las personas la intuición se haya atrofiado, todos nacemos con esta capacidad perceptiva.
Aprendemos un tipo concreto de respuestas y las interiorizamos hasta tomar como normal y único lo que hemos visto y vivido desde pequeños, así olvidamos que hay otras opciones, sentenciándonos, sin darnos cuenta a la infelicidad y la insatisfacción.
¿Y si en vez de justificar lo peor de los hombres diciendo: “es humano”, dejáramos de asociar a la humanidad con su parte más primitiva y comenzáramos a asociarla con su divinidad y con su mejor manifestación?
Pobre no es el que no tiene dinero, es el que permanece atrapado en la miseria como actitud vital, el que envidia, juzga y no valora.
From the publisher's feed