Hoy nos acercamos con fe y amor a la Virgen del Carmen.
A ella acudimos con nuestras familias.
Con nuestros seres queridos.
Con quienes están lejos.
Con quienes viajan.
Con quienes trabajan en el mar.
Con quienes enfrentan peligros.
Con quienes viven momentos de incertidumbre.
Y también con todos aquellos que necesitan encontrar nuevamente un camino de esperanza.