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Cada acto, pensamiento, palabra u omisión te lleva a mejorar o fracturar tu amistad con Dios. La palabra de hoy, te invita a ser ciudadano del Reino, pero te preguntarás ¿Y eso qué significa? Esto se traduce en obrar justamente, en escuchar y seguir las inspiraciones de Dios, en ser fiel y leal con ese amigo que siempre está dispuesto para ti.
La humildad es la virtud que abre las puertas del cielo, es aquella contrapropuesta a lo que plantea el demonio, el mundo y la carne que es tener una actitud soberbia para “hacer lo que queremos, creyéndonos dueños de la vida”, una vida que nos fue prestada por Dios para cumplir en esta tierra una gran misión: conocerle, amarle y servirle.
La humildad nos lleva a no querer ser reconocidos, exaltados o glorificados, sino a buscar únicamente la voluntad del Padre. Dios actúa en el silencio, pues Él siendo el dueño de toda la creación se abaja para enseñarnos que los últimos serán los primeros y que Él se revela a las almas sencillas. Ten presente: nada de lo que eres o tienes te pertenece, todo lo recibes por Gracia de Dios.
Jesús es quien da el verdadero pan, Él mismo es el pan de vida, en pocas palabras es Dios nuestro TODO.
Así como existe el bien, existe el mal, como existe Dios, existe el mal espíritu. Recuerda que este último es el príncipe de este mundo y es muy astuto, sabe cómo conquistar tu alma para llevarla a la perdición, pues está como león rugiente buscando a quien devorar. Hoy la invitación de Dios es a que resistas firme en la fe y le pidas que aleje de ti, todo lo que te aparte de su amor para que des fruto en abundancia.
El Dios en el que debemos creer los cristianos es un Dios vivo, no un Dios muerto. Por eso somos tan afortunados al creer y profesar la resurrección de la vida eterna, de hecho, pasamos por esta tierra con un gran propósito LA VIDA ETERNA, para estar al lado de quien tanto nos ama.
Sin Dios en tu vida, el vacío es inmenso, sin Dios en tu vida cuesta encontrar sentido a tu existencia, por una sencilla razón: es Dios tu creador, es Dios tu amado, es Dios tu todo, como diría Santa Teresa de Jesús: “quien a Dios tiene, NADA LE FALTA, solo Dios basta”.
A veces en la vida nos cuesta escuchar, que no es lo mismo que oír porque en el primero aparece la atención al mensaje, el entendimiento de este, la comprensión y aplicación a la propia vida, mientras que, en el segundo, basta con dejar que el mensaje pase por nuestros oídos sin hacer cambio en nuestra realidad. Eres el terreno de Dios, deja que su Palabra te transforme.
A veces te has sentido solo en el camino, no tienes fuerzas y crees que tu alma quiere abandonarlo todo. Tranqui, Dios está contigo y como hermano de Cristo María también te acompaña en este caminar. Ella es el ejemplo vivo, el camino más corto, perfecto y santo para llegar a Jesús y vivir plenamente en Dios el regalo de amor que te ha confiado.
Jesús antes de saciar el hambre material, enseña y sacia el hambre espiritual. El evangelio muestra cómo el maestro se compadece de la multitud y hoy se compadece de ti. Su misión es pastorear y dar a conocer el Reino de Dios que te hace libre y feliz. El Señor sana tu corazón y te guía por su camino de amor.
Misericordia significa miseria del corazón, es la posibilidad que tienes para ponerte en los zapatos del otro y sentir compasión de su dolor. Esta tiene naturalmente dos puntos clave: la verdad y la compasión. La verdad busca siempre el bien del otro y la compasión implica dejar de lado el juicio y acoger con amor su realidad, su historia y su vida.
Los problemas y las situaciones adversas hacen de nuestra vida una carga insoportable que nos conduce a perder el sentido de vivir. Es posible que te encuentres cansado, agobiado y sin fuerzas. El Señor te motiva a buscar su ayuda porque está dispuesto a escucharte, darte una mano y aliviarte. Él tiene la mejor medicina, ¡Él es la mejor medicina!
No temas al desafío, ten miedo a una vida sin sentido
Hoy Dios te llama a no desanimarte y a mostrar valor y confianza en los momentos difíciles. A veces puedes sentirte cansado y agobiado por los problemas que hacen de tu vida un sinsentido, ¡tranqui! no tengas miedo.
Estás invitado a decir, caminar y vivir en la verdad. Vence de la mano de Dios tu miedo y transformar tu vida, no te dejes agobiar por los retos que te esperan.
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