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¿Cuántas veces te has preguntado si es importante ser santo?
A veces la santidad se ha visto como un ideal inalcanzable, una vida demasiado exigente o una condición de perfección. La verdad no es ninguna de las anteriores, es una apertura viva y real al amor que primero nos ha amado y se ha entregado por nosotros. En este episodio comprenderás que la santidad es un regalo que Dios te da y está en tus manos el acogerlo y darle vida o rechazarlo y dejarlo en el olvido.
En ocasiones es posible perder el sentido de la vida, y preguntarnos ¿Qué hacer en esta situación? Ya no doy más... Tranqui, en este programa descubrirás quién es el sentido que le da sentido a tu existencia y a pesar de las dificultades de la vida diaria nuncaaaa te abandona, brindándote esperanza y resiliencia para continuar.
A ¿T e has preguntado cuál es la forma correcta de orar? ¿Has caído en la cuenta de que tu oración es la unión íntima de la sed de tu alma con la sed de Dios? En este programa descubrirás cómo con el Padre nuestro expresas la oración más profunda que adora a Dios, suplicas y confías en el camino bondadoso y libre que te conduce a la plenitud.
Para sanar las heridas no basta la voluntad. En este programa descubrirás la forma de sanar tu corazón de la mano de Dios. Porque cuando se abre el corazón Dios sana el interior.
Como seres humanos cargamos con una historia, la vida no se hace fácil, la herida se hace presente cuando padecemos una lesión física, psíquica o espiritual en nuestra alma. Es fundamental reconocer la herida y pedir a Dios la gracia de sanar el corazón. Abre tu corazón.
No es fácil perdonar, a veces es posible sentir que el perdón se reduce a no olvidar y alejarse, cuando en realidad el perdón implica recordar con paz. En este programa descubrirás cómo es posible perdonar por amor para sentirse libre, pleno y feliz.
La esencia de esperar mueve el corazón del hombre, cuando hay fe y esperanza, el corazón no está lleno de amargura. Solo cuando se espera en la fe es posible encontrar el sentido.
Muchas veces nos cuesta entender que la obediencia va más allá de simplemente llevar a cabo una orden y ejecutarla sin reprochar. En este programa entenderemos como a través de la escucha nos hacemos libres y la obediencia se convierte en una vestimenta que nos alcanza la tranquilidad y paz que tanto el alma anhela. San José es el testimonio de vida que guiará este programa como amigo, intercesor y modelo de escucha que redime y hace libre.
Encender el corazón es necesario en los momentos difíciles en los que la vida pasa y el dolor se hace presente. A veces cuesta entender que el amor compasivo de Dios lo llena todo y haciendo que las vicisitudes diarias se tornen más llevaderas de su mano.
En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:
Cargar la cruz, hace del cristiano una verdadera luz.
Este hermoso pasaje evangélico de hoy nos lleva a pensar en la realidad del seguimiento a Jesús. Es imposible ser discípulo del Señor si no se está dispuesto a cargar la propia Cruz. Posiblemente en diversas ocasiones tengas el deseo de tirar la toalla y buscar una vida de no sufrimiento, no olvides que el cristianismo no promete una vida sin Cruz, enseña a acoger el sufrimiento como una parte de la vida, de la que se aprende, se fortalece y se obtiene la gracia de vivir en el amor. Recuerda hoy estos tres panes que te mostrarán la esencia de una vida donde la Cruz es camino de Salvación:
-La Cruz es motivo para seguir el camino: un gran filósofo decía solo una verdadera prueba muestra la calidad de una creencia. Cuando se torna complejo y se siente que las fuerzas ya no dan, el maestro te invita a reconocer su gracia y entregarle tu fragilidad. No desfallezcas, la Cruz es motivo para seguir caminando. Y así como San Luis María Grignion de Monfort ¡Qué Cruz sin Cruz!
-Negarse a sí mismo produce vida: es fácil no hacer el mal, pero la gran invitación de Jesús es hacer mucho bien. Para ello es fundamental tener presente que cuando te niegas a ti mismo, sales de tu propio egoísmo y empiezas a ver la necesidad del otro.
-Lo más importante es la paz de tu alma: ya lo decía el Evangelio, ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Lo más importante no está en lo efímero y material, lo esencial es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón, decía Exupery en el principito. No olvides que la paz que tanto anhelas tiene una fuente, Jesús que es el amor mismo y la vida que nunca termina.
Solo cuando te vuelves amigo de la Cruz es posible que la entiendas como motivo para seguir el camino, donde negarse a sí mismo te lleva a encontrar la paz en tu alma y tu vida se vuelve luz que ilumina las tinieblas.
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