Día #9 soltar y dejar ir
Hoy suelto todo lo que me estanca lo que me estaba tratando lo que me bloquea lo que me impide fluir y confiar
Para tomar en serio este compromiso con nosotros mismos de soltar y dejar ir debemos usar la reflexión y encontrar el sentido el por qué debemos hacernos cargo de hacer ese cambio les comparto un extracto del libro de David Hawkins dejar ir
El camino de la entrega
Tenemos la oportunidad de elegir si queremos conservar o dejar los trastornos emocionales, podemos ver el coste de aferrarnos a ellos queremos pagar el precio? estamos dispuestos a aceptar los sentimientos? podemos ver los beneficios de dejarlos ir la elección que hagamos determinará nuestro futuro, qué clase de futuro queremos; elegiremos ser sanados o nos convertiremos en unos heridos ambulantes, al tomar esta elección es bueno observar el pago que obtenemos al aferrarnos a los restos de una experiencia dolorosa, cuáles son las satisfacciones que estamos obteniendo con tampoco, estamos dispuestos a conformarnos irá, odio, autocompasión, resentimientos, todo esto tiene una recompensa, poco barata una muy pequeña satisfacción interior, no pretendamos que no está ahí;
hay un placer extraño, peculiar, cuando nos aferramos al dolor sin duda satisface nuestra necesidad inconsciente de aliviar la culpa, a través del castigo llegamos a sentirnos miserables y descompuestos surge entonces la pregunta pero por cuánto tiempo? tomemos por ejemplo a un hombre que no había hablado con su hermano durante 23 años, ninguno de los dos podía recordar el incidente en cuestión había sido olvidado hacía tiempo, pero tenían la costumbre de no hablarse por lo que durante 23 años pagaron el precio de perder su mutua compañía, afecto y unión en los asuntos familiares, y compartir todas las experiencias y el amor que podrían haber tenido; cuando el hombre aprendió el mecanismo de la entrega comenzo a dejar de lado sus sentimientos hacia su hermano de repente estalló en lágrimas de dolor dándose cuenta de todo lo que se había perdido, en los últimos años al perdonar a su hermano provoca una respuesta similar en su hermano y los dos se reunieron, luego uno de los hermanos se remontó hasta el incidente, había sido por una discusión, " por un par de zapatos" por un par de zapatos habían pagado el precio que se había extendido durante 23 años de no haber aprendido la técnica del dejar ir, el hombre bien había podido ir a la tumba con el mismo resentimiento, así que la pregunta es por cuánto tiempo queremos seguir sufriendo? cuánto estamos dispuestos a dedicar a ello? cuando es suficiente? no puedes quedarte indiferente a ello, no puedes quedarte indiferente a todo lo que pierdes por no dejar ir.
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Manos a la obra
La obra eres tú
Bendiciones infinitas Ana Melendez