Ha concluido la visita a España de Norma Romero de Las Patronas de Veracruz (Méjico), las campesinas pobres que llevan 20 años dando una respuesta noviolenta al drama de los migrantes que viajan hacia EEUU en el tren “La Bestia”. Han sido más de 20 actos en 15 ciudades en los que nos ha trasmitido el amor, la dedicación constante, la ternura y a la vez la firmeza de su lucha contra esta injusticia.
Simultáneamente hemos asistido estas dos semanas a la última canallada de los poderosos contra los inmigrantes y refugiados que provoca una guerra como la de Siria: el acuerdo de la UE con Turquía. La sociedad civil se ha manifestado, se han recogido firmas, etc y sin embargo el acuerdo se ha firmado. Puede quedar en nosotros la amarga sensación de impotencia y frustración pero quizás debiéramos hacer una reflexión autocrítica sobre cómo hemos intentado hacer frente al acuerdo que, no lo olvidemos, no es nuevo sino un hecho más de la política europea contra los inmigrantes de las últimas décadas.
Se han realizado decenas de manifestaciones en toda España, mucha gente de buena voluntad ha salido a la calle para protestar por el acuerdo y al terminar nos hemos ido satisfechos a casa pensando que ya habíamos hecho lo que había que hacer. Pero se ha vuelto a poner de manifiesto que el Poder es inmune a la clásica protesta social.
A la luz de la experiencia de Las Patronas y de tantas otras experiencias de lucha noviolenta protagonizadas por los oprimidos, descubrimos que necesitamos un verdadero espíritu de entrega y sacrificio, personal y colectivo, necesitamos que los que sufren la injusticia sean protagonistas de la lucha, necesitamos un tono moral en nuestras vidas y nuestras acciones, necesitamos una mirada que vaya más allá del corto plazo, de la reacción inmediata a los acontecimientos que el sistema lleva tiempo planificando.