El edificio ha sido cedido por el Arzobispado de Sevilla, por cincuenta años. En él se están realizando numerosas obras, y excepto la contribución del Arzobispado para cambiar las cubiertas, el resto es autofinanciado por los asociados, bien en dinero o trabajo. De la misma forma se han ido consiguiendo todo el mobiliario existente, que la mayoría han sido cedidos por particulares.
Igual ocurre con los demás gastos, que se financian con las aportaciones de los asistentes a los cursos. Todo el mundo que viene tiene claro que esto es un bien común y que lo importante es necesitar poco y ese poco, compartirlo con los demás.
Aunque esta Casa de Formación se pensó en principio para los asociados de la provincia de Sevilla, en la actualidad también se reciben familias de las provincias limítrofes de: Huelva, Badajoz y Córdoba.
En la actualidad, dedican un sábado al trimestre, de puertas abiertas para todas las personas, que cuando estén terminadas todas las obras, se realizará mensualmente. Independientemente que si llega cualquier persona en un momento determinado, se le atiende.
Cuando tengamos terminadas todas las habitaciones –nos dice Ana Solano- contaremos con 60/70 camas, por lo que los grupos que se puedan recibir serán más numerosos. Tenemos previsto dedicar los meses de verano, para realizar campamentos de niños de las barriadas periféricas de Sevilla, junto con sus familiares.