Sus nombres eran Delfina, María de Jesús, Carmen y María Luisa, quienes construyeron una red de secuestro y prostitución. Manejaban prostíbulos en Jalisco y Guanajuato, donde golpeaban y sometían a sus víctimas. Nacidas en El Salto, Jalisco, las poquianchis nacieron en una familia de carácter disfuncional.