En abril de este año, 2021, y en vísperas al inicio de las movilizaciones del Paro Nacional, sólo el 11,6% de los estudiantes colombianos de nivel medio y básico se encontraban asistiendo a clases presenciales bajo el modelo de alternancia luego de que 53.717 instituciones educativas públicas y privadas cerraran sus puertas en todo el país como parte de las medidas del Confinamiento Nacional Preventivo, adoptadas desde marzo del año 2020 a raíz de la pandemia de COVID-19.
La pandemia del Coronavirus obligó a que el sector educativo tuviera que trasladarse de manera remota y de un día para otro a las casas de millones de estudiantes de todos los niveles de formación; desde el preescolar, hasta el de educación superior, lo cual supuso, además de un enorme reto, un quiebre en la relación de los estudiantes con los espacios físicos de la escolaridad, que representan no sólo ámbitos de formación educativa, sino también de protección, de desarrollo emocional y de socialización entre pares. En la actualidad una buena parte de las instituciones educativas del país sigue funcionando bajo el esquema de alternancia, lo cual significa que los estudiantes asisten al colegio algunos días a la semana en el mejor de los casos y en otros tan sólo una o dos veces al mes.
Estudios adelantados por Instituciones académicas y del Estado han revelado que el paso de la escolaridad presencial a la virtual ha afectado en mayor medida a sectores socioeconómicos bajos y medio-bajos y ha acelerado el problema de deserción escolar en Colombia, asociada a factores como no contar con equipos para la educación virtual y no tener acceso a internet.
Si bien es cierto que el balance que ha dejado la pandemia en materia escolar es bastante preocupante, vale decir también que mucho antes de su llegada el acceso a la educación en Colombia viene siendo más un privilegio que un derecho y que en respuesta a ello movimientos estudiantiles, organizaciones sociales y otros sectores vienen pensando desde hace varios años en este problema al tiempo que intentan generar alternativas para que este derecho este al alcance de todos. Es de esta manera que surge el Movimiento Estudiantil Xuacha, conocido localmente como MEXU y del que hoy nos hablarán dos de sus miembros; Natalia y Fernando, quienes nos acercarán a través de su relato a este proceso de educación popular desde el cual se hizo pedagogía en las calles durante las movilizaciones del Paro Nacional 2021 en el municipio de Soacha en Cundinmarca, pero cuyo foco está puesto en impulsar procesos de pedagogía desde el barrio, donde se fomente la escolarización, pero también la formación de una conciencia individual y ciudadana y donde se plantee la generación y difusión de conocimiento como una experiencia que adquiere sentido cuando es colectiva y sobrepasa el espacio físico de las aulas de clase.
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