El lunes después de quedar eliminados del Mundial de Rusia charlamos con Juan Sasturain sobre La Patria Transpirada, el libro que repasa la historia de la Seleccion Argentina en los Mundiales de fútbol, desde 1930 hasta 2014. De eso y de algunas cosas más charlamos con Sasturain la tarde que Bélgica le dio vuelta el partido a los japoneses.
En la cancha la camiseta se debe honrar, defender y, sobre todo, transpirar. El sudor es a la camiseta, en el fútbol, lo que la sangre a la bandera en la guerra. De la camiseta transpirada a la bandera ensangrentada hay un paso, sin duda excesivo. Se dice "dar la vida" en el esfuerzo; sudar sangre, exactamente. Los simbólicos colores se exaltan con la humedad. Además, siempre quedan las lágrimas de reserva: una catarata de efusiones que prometió, enumeró Churchill durante un Mundial que no era ningún juego. Parece que éste tampoco lo será. Es increíble las cosas que ponemos en el juego de la pelota.