“Llego con la idea de sentarme alrededor de una mesa en un pie de igualdad a confrontar ideas y lo que me encuentro es un escenario con oradores prefijados donde no estaba prevista mi participación y un público, alrededor de 400 personas, que estaban debidamente notificados y embanderados en la posición contraria a la creación de nuestra materia”, explicó el decano.