La dictadura de Nicaragua no perdió tiempo y usó la tragedia del huracán Eta para hacer propaganda partidaria celebrando los cuatro ejercicios multiamenazas que realizan anualmente y la ayuda inmediata, que según ellos, han llevado a las comunidades afectadas. Pero no solo eso, los delegados del régimen se han dedicado a descalificar a las administraciones liberales echándoles en cara el mal manejo con el que han enfrentado este tipo de fenómenos, en especial, el caso de huracán Mitch en 1998.