La pareja dictatorial enterró al CNU y al CNEA, las dos entidades reguladoras de las universidades. Creó una secretaría técnica donde designó como su coordinador al leal sandinista Bismarck Santana, pero bajo la tutela de Ortega y Murillo, sus grandes jefes. Nicaragua está sin libertad académica, sin libertad de pensamiento, sin autonomía universitaria. Más en #AHORA, el pódcast de #Artículo66.