Cárcel, exilio, torturas y desnacionalización, así han pagado los jóvenes alzarse contra la dictadura sandinista. Mientras a los que están con el FSLN los usan para llenar eventos, los emplean como coristas y a los más antiguos como grupos de choque. Su violencia la compensan con dinero. Más en #AHORA, el pódcast de #Artículo66.