Si nos postramos ante el Señor y rendimos nuestras vidas ante Él, escucharemos Su tierna voz desde el Cielo que nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo”.
Al leer cuidadosamente la Biblia, rápidamente descubrimos que la voluntad de Dios es que sus hijos sean libres de la incertidumbre y que puedan tener confianza en cuanto al porvenir.
La paz, el reposo y el descanso que tanto anhelamos no están en el plano horizontal, sino en el plano vertical. No están en el mundo, sino en el cielo, junto a Dios.
Tenemos que aprender el secreto de las pequeñas cosas. Puede que tú digas: “Yo quiero que Dios haga un milagro en mi vida”; pero después de eso, tienes que ser fiel en lo poco.