Los enfoques del currículo guían la enseñanza para desarrollar competencias, fomentar la comunicación, atender la diversidad y fortalecer habilidades socioemocionales e interculturales. En la práctica, se aplican mediante estrategias activas como el aprendizaje basado en proyectos, el trabajo colaborativo, la adaptación a diferentes estilos de aprendizaje y el uso de recursos variados que permitan a los estudiantes construir conocimientos de manera significativa y contextualizada.