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¿Recuerdas cuando…? Esa es una pregunta que oímos a menudo durante esta época del año. Ya sea en familia o con amigos, traemos a la memoria recuerdos agradables de navidades pasadas. Pero también nos vienen a la memoria experiencias que preferiríamos olvidar.
De repente, el dolor de algo que ocurrió en el pasado regresa, el aguijón de las críticas negativas, la decepción de alguna promesa incumplida, el rechazo, los desacuerdos, las angustias…
¿Qué debemos hacer con esa clase de recuerdos? ¿Hemos de arrastrarlos toda la vida junto con el resto de nuestras cargas?
No. Podemos dejarlos en el pasado; es más, debemos hacerlo. No obstante, hay sólo una forma de lograrlo: por medio del perdón.
Perdonar al prójimo parece algo sencillo; sin embargo, muy pocos lo hacemos. Miramos el perdón como si fuera algo opcional, como algo que podemos aceptar o descartar. Pero la verdad es que el perdón es un requisito fundamental en la vida del creyente. Desde la perspectiva de Dios, la falta de perdón constituye una maldad. En Mateo 18, Jesús relata una parábola que ilustra las consecuencias del rencor. La parábola habla de un siervo que le debía a su señor el equivalente a millones de dólares. Cuando llegó el día en que debía pagar, el siervo dijo a su amo: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo» (versículo 26). Este amo se conmovió tanto que le perdonó toda la deuda.
Poco después, ese mismo siervo buscó a un amigo que le debía el equivalente a 15 dólares. Al enterarse de que el amigo no podía pagarle, hizo que lo echaran en la cárcel, sin prestar atención a los ruegos desesperados del deudor.
Cuando el amo del siervo se enteró de lo ocurrido se indignó y le dijo que era un siervo malvado; luego, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.
Observa nuevamente el monto de la deuda que no fue perdonada: quince dólares. Las deudas pequeñas son las que por lo general nos hacen tropezar más fácilmente: los resentimientos insignificantes entre cónyuges o entre hermanos, los rencores que no parecen importantes como para afrontarlos. Ten cuidado: ésa es la clase de deudas de las que Satanás se vale para atormentarnos.
Después de todo, Jesús pagó una montaña de deudas por ti. Sin duda, tú puedes ser generoso con las deudas de centavos que otros te deben.
Invierte tiempo con el Espíritu Santo y pídele que te muestre cualquier rencor que estés albergando. Luego, arrepiéntete y deshazte de ese rencor. Haz de esta Navidad no sólo un tiempo para recordar, sino también para perdonar y olvidar.
Lectura bíblica: Mateo 18:21-35
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El éxito en la vida es el resultado de la cimentación en la Palabra de Dios. Es necesario pensar y meditar en ella hasta que se convierta en lo que podríamos llamar "una segunda naturaleza". Es importante prestarle atención y obedecerla con tal nivel de constancia, que ésta empieza a guiar tus acciones aun cuando no estás pensando conscientemente en lo que dice.
Cuando empecé a pilotar aviones, aprendí a hacerlo estudiando el manual una y otra vez. En mi mente visualizaba todo lo que podría ocurrir en ese avión. Pensaba y meditaba constantemente en lo que debía hacer, y así fue como aprendí a pilotar.
Y es exactamente eso lo que empecé a hacer con la Palabra de Dios. Meditaba en ella de día y de noche. Al poco tiempo, empecé a emocionarme acerca de lo que estaba leyendo.
Solía sentarme en mi casa y pensaba en cómo podía aplicar la Palabra en diferentes situaciones. Me veía orando por los enfermos y sanándolos. La Palabra se convirtió en "mi segunda naturaleza".
Practica meditar la Palabra de esa manera. Deja que llegue a ser parte de tu vida. Mírate obedeciéndola en toda situación, porque entonces, "todo te saldrá bien".
Lectura bíblica: Salmo 1
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Sabías que no es la voluntad de Dios que nadie muera joven? Su voluntad para ti es que vivas el número completo de tus días. Deberías vivir 70 u 80 años, y si no estás satisfecho con esa cantidad, ¡vive más tiempo! La Biblia dice que Abraham murió anciano y lleno de años. Debería ser lo mismo para todos nosotros.
A algunos creyentes se les ha complicado la vida porque no han llegado a entender este punto. Cuando se enferman, en lugar de creer en la sanidad, empiezan a pensar que quizás ya les haya llegado la hora de morir y que tal vez es la voluntad de Dios que partan de este mundo. Piensan: "A lo mejor Él está listo para llamarme a casa".
Jamás entretengas esa clase de pensamientos. Si dejas las cosas en las manos de Dios, Él te llevará al cielo cuando estés preparado para partir. El apóstol Pablo entendió esa realidad. En 2 Timoteo 4:6-7, dijo: «Yo estoy ya a punto de ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe». Pablo murió cuando él y Jesús estuvieron preparados para que él partiera.
Sin importar cuál sea tu edad, si el diablo te dice que Dios no te sanará porque es hora de que partas, ¡no le creas! Está mintiéndote. Dios promete en el Salmo 91:16 que si habitas bajo la sombra del Altísimo (en otras palabras, que si permaneces en Él como Jesús dice que lo hagas en Juan 15), Él te saciará de larga vida.
Si aún no has terminado tu carrera en esta Tierra y no estás satisfecho, entonces definitivamente no es hora de que mueras. Así que no le hagas caso al diablo, y sigue viviendo. Reprende las enfermedades y los males en el Nombre de Jesucristo. Aférrate a las promesas de Dios.
Después, cuando sea tiempo de irte al cielo, ¡hazlo satisfecho, sano y listo! Parte en victoria cantando las palabras de un antiguo canto lleno de gozo: "El cielo está cerca y yo no me puedo quedar aquí. Adiós mundo, adiós".
Lectura bíblica: Deuteronomio 34
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
No importa cuán terrible sea el problema por el cual estás atravesando, ni cuán sumido te encuentres bajo las circunstancias, en 24 horas podrías superar esos inconvenientes.
"¡Oh, hermano Copeland, eso sería imposible!"
Eso mismo pensaron los samaritanos en 2 Reyes 7. Su tierra estaba siendo asolada por el hambre. Las tropas enemigas tenían sitiada la ciudad y habían cortado toda ruta de suministro. Las madres se comían a sus propios hijos para poder subsistir.
Pero justo en medio de toda esa tragedia, el Señor le dijo al profeta Eliseo que en 24 horas todo cambiaría. La harina y la cebada se venderían por unos cuantos centavos y habría abundancia para todos.
¿De qué se valió Dios para cambiar la situación?
¡De cuatro leprosos! En lugar de sentir lástima de sí mismos y esperar hasta morirse, estos leprosos decidieron levantarse y arriesgarse en el campo enemigo. Cuando llegaron, lo encontraron abandonado. Los ángeles de Dios habían hecho que el ejército entero huyera, y en el campo había quedado suficiente alimento para toda la ciudad de Samaria.
Algunas veces actuamos como lo hicieron los líderes samaritanos. Nos concentramos en el problema, en lugar de concentrarnos en la Palabra de Dios. Ponemos tanta atención a la voz del mundo que perdemos la visión de nuestra victoria.
Cuando eso sucede, la fe y el poder comienzan a disminuir y la vida se nos derrumba a la derecha y a la izquierda.
Si te ha pasado eso, deja de lamentarte, deja de fijarte en el problema y de sentir lástima de ti mismo. ¡Eso no cambiará nada!
Tal como lo hizo con Eliseo, Dios te ha dado una palabra. Te ha prometido darte la victoria. Te ha prometido hacerte vencedor.
No te quedes ahí sentado, esperando hasta que mueras. No aceptes la derrota. Levántate en fe. Mantente firme en la Palabra de Dios y pelea por tu vida. Enójate con Satanás y échalo fuera. Enójate con la enfermedad. Enfurécete con la pobreza, y empieza a ofrendar.
¡Levántate y recibe la liberación del Señor!
Lectura bíblica: 2 Reyes 6:24-33, 7:1-20
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Estás haciendo lo que Dios te llamó a hacer?
Si no lo habías pensado antes, esta pregunta te puede parecer un poco extraña. Quizás piensas que no es importante y te sientas tentado a decir: "La verdad es que no he sido llamado a nada. No soy pastor, ni maestro ni ministro de ninguna clase. Creo que soy simplemente lo que podrías llamar un dedo meñique en el Cuerpo de Cristo".
Déjame decirte algo: sin importar quién seas, Dios ha puesto un llamado santo en tu interior. Él te diseñó y te llamó para que suplas una necesidad en el Cuerpo de Cristo que nadie más puede suplir.
Puede ser que te haya llamado a tener éxito en los negocios para que puedas financiar la predicación del evangelio por todo el mundo. Tu llamado puede ser al ministerio de oración e intercesión. Puede que seas llamado al ministerio de sanidad en el barrio donde vives. Pero sin importar cuál sea tu llamado, ten presente que éste es muy importante y que debes cumplirlo.
Si eres como muchos creyentes que conozco, quizás hayas dejado que tu vida se llene de tantas cosas que no tienes tiempo para perseguir tu llamamiento. Puedes estar tan abrumado con los afanes de la vida que no te imaginas cómo puedes ocuparte de algo extra.
Un pastor amigo mío, a lo largo de los años, se involucró en diferentes áreas del ministerio y estuvo a punto de desgastarse físicamente, pues se encontraba bajo mucha presión: la sobrecarga casi acabó con su vida. Finalmente, el Señor le habló una noche, y le dijo: John, tu llamamiento no ha sido lo que casi te mata, sino todas las cosas extras que has añadido.
Yo he tenido que hacerle frente a ese problema en mi propia vida. He tenido que dejar de hacer cosas que yo creía que debía hacer. Y he tenido que disciplinarme para hacer sólo lo que estoy llamado a hacer.
Proponte en oración eliminar las cosas que has añadido a tu vida. Aviva el don que Dios ha puesto en ti. Vuelve a lo que Él te ha llamado a hacer.
Después de todo, ese llamamiento es vital, es santo… y es tuyo. Jamás permitas que se te escape.
Lectura bíblica: Hechos 9:1-20
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Vivir en un hogar lleno del amor y de la paz de Dios es casi como vivir en el cielo aquí en la Tierra. Todos sabemos que eso es cierto, y anhelamos vivir en esa clase de hogar. Sin embargo, una y otra vez decepcionamos a nuestras familias, pues nos reservamos nuestras palabras más bondadosas y nuestras sonrisas más compradoras para quienes no viven en nuestra casa.
¿Alguna vez te has preguntado por qué es así?
La respuesta es más simple de lo que imaginas. En términos espirituales, tu familia se encuentra bajo ataque. Tu familia no sólo es uno de Sus regalos más valiosos, sino que cuando está funcionando en armonía, es uno de Sus recursos más poderosos. Satanás lo sabe, y sin importar si tú lo ves de esa manera, está dispuesto a destruirla.
El plan de batalla de Satanás es simple. Él hará todo lo posible para crear división en tu casa. Incitará los sentimientos de autocompasión y los celos. Instigará a guardar rencor y alimentará la amargura. Su propósito siempre es el mismo: dividir y destruir tu hogar.
Cuando en el pueblo de Dios hay armonía, los milagros comienzan a suceder. Esa armonía crea un ambiente propicio para que el poder sobrenatural de Dios obre milagros y fluya libremente. Por eso Satanás siempre está tentándonos para que destruyamos ese ambiente de armonía, para que nos enojemos unos con otros y estropeemos las cosas. Con demasiada frecuencia caemos en sus maquinaciones, sólo porque no nos percatamos de lo perjudicial que es la contienda. Pero basta con mirar cuidadosamente la Palabra de Dios para resolver ese problema. Santiago 3:16 nos dice que: «…donde hay envidias y rivalidades, allí hay confusión y toda clase de mal».
No abras la puerta de tu casa dándote "el lujo" de permitir disputas en tu familia.
Detén la destrucción antes de que empiece. Aférrate a la Palabra de Dios, y descubre lo que ella dice acerca del poder de la unidad. Deja de mirar a tu familia desde tu propia perspectiva limitada y empieza a verla como Dios la ve―¡como una fuente de poder! De esa manera no te verás arrastrado hacia una contienda cada vez que se caldeen los ánimos en tu casa.
Determina ahora mismo que no permitirás que el diablo tome a tu familia. Al contrario, ora por ella, apóyala, ámala. Únelos a todos para que puedan disfrutar de un pedacito de cielo, aquí en la Tierra.
Lectura bíblica: Colosenses 3:12-25
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Lo admito, es difícil entusiasmarse cuando uno atraviesa por pruebas y dificultades. Pero, ¿podrías entusiasmarte si todas tus necesidades fueran suplidas, sin que te falte nada? Bueno, según la Palabra de Dios, si aprendes a ser paciente en las pruebas y dificultades, estarás en la mejor posición para que eso se cumpla en tu vida.
La paciencia no es lo que te imaginas. La paciencia no significa que debe contentarte con el segundo lugar, ni significa que debes soportar humildemente mientras el diablo hace lo que quiere contigo.
No, la paciencia es una palabra con poder. Esta palabra en el Nuevo Testamento traducida del griego original significa literalmente: "Ser constante todo el tiempo, o ser de la misma forma todo el tiempo sin importar lo que pase".
Para entender el poder que ese significado conlleva, hay que recordar que la paciencia es uno de los grandes atributos de Dios. La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Piensa en eso por unos instantes. La persona que permaneces constante ante toda adversidad es una persona con mucho poder, ¿no es cierto? Sin duda, Dios tiene todo ese poder.
¿Pero sabes qué? ¡Tú también lo tienes!
Por el poder del Espíritu Santo que vive en ti, tú puedes ser el mismo en forma constante a pesar de lo que suceda. Si pones tu confianza en la Palabra de Dios y dejas que la paciencia haga su obra, sin importar lo que suceda, nunca tendrás que aceptar nada distinto a la victoria.
Ahora, ese sí que es motivo para entusiasmarse.
Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:10-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Si pudiera darte un regalo en esta Navidad, te daría la Palabra de Dios. Preferiría darte eso que un millón de dólares. Tú puedes malgastar un millón de dólares de forma muy rápida; en cambio, la verdad de la Palabra de Dios permanece para siempre. Además, podrá sacarte de situaciones en las que un millón de dólares no podría hacer nada por ti.
Kenneth y yo somos personas sencillas y comunes. Pero el día en que nos aferramos a la Palabra de Dios, nos aferramos a algo muy fuera de lo común, lo cual transformó cada área de nuestra vida.
Nada de lo que nos ha sucedido ha sido por nuestra causa. Todo lo que ha pasado ha sido por la Palabra de Dios. En realidad, ni siquiera tengo que conocerte para decirte que si obedeces la Palabra de Dios de todo corazón y no temes cuál sea la voluntad de Dios para tu vida, serás feliz y prosperado más de lo que puedas imaginarte.
Por supuesto que, si lo haces, es posible que te tilden de extremista. La gente dice eso de nosotros todo el tiempo, pero no nos importa. En realidad, somos extremistas. Y si pones tu fe en la Palabra de Dios, también lo serás. Extremadamente saludable. Extremadamente próspero. Extremadamente bendecido. ¡Feliz Navidad!
Lectura bíblica: Salmos 119:56-65
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Un pacto de gracia. Eso es lo que nosotros tenemos con el Dios todopoderoso. Si en realidad entendieras la importancia de este pacto, nunca más serías el mismo.
¿De qué se trata exactamente ese pacto de gracia? Es una relación de favor que te da acceso al poder de otra persona.
Una ilustración del pacto de gracia es el pacto que los miembros de las antiguas familias sicilianas tenían con el "padrino" de la "familia".
En ese clan, una persona en una situación de desventaja podía pedirle al padrino un favor. El padrino decía: «Te concederé este favor y a cambio te pediré otro. Llegado el momento oportuno, te haré saber cuál será ese favor».
Una vez que el padrino decía esas palabras, la persona en desventaja se llenaba de emoción. De repente, sabía que se había quitado un gran peso de encima. Si alguien trataba de causarle problemas, ese alguien tendría que entenderse con el padrino, quien ejercía todo el poder. La actitud de la persona en desventaja cambiaba por completo; salía de la presencia del jefe de la familia con la confianza plena de que no tenía de qué preocuparse. Ya no se veía a sí mismo en su mente pequeño y sin poder. Había obtenido favor (o gracia) con el poderoso.
Esa persona se iba pensando: "Todo está arreglado. Sólo debo cumplir lo que el padrino me pida―y él sabe que no tengo nada; así que cualquier cosa que me pida que haga, él proveerá los medios para hacerlo".
Eso es gracia: la voluntad de Dios para establecer un pacto de sangre con nosotros mediante el cual nos da todo lo que Él tiene a cambio de todo lo que nosotros tenemos.
Él tomó nuestro pecado para entregarnos a cambio Su justicia. Tomó nuestras enfermedades para darnos Su salud. Él tomó nuestra pobreza para suplir todo lo que necesitamos conforme a Sus riquezas en gloria. Siempre que Dios nos pide que hagamos algo, Él pone a nuestro alcance todo lo que necesitamos para hacerlo.
El gran Jehová, el Dios del cielo y de la Tierra, es nuestro Padre Dios. ¿Comprendes lo que eso significa? Si estás cubierto por la sangre de Jesús, has sido hecho un hijo de pacto del Ser más poderoso del universo.
¡Atrévete a ocupar tu lugar en la familia!
Lectura bíblica: Lucas 4:14-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La Preparación. Cuando se trata de la lucha espiritual, esta es una palabra que debes tener muy presente. Pero la mayoría de los creyentes no le prestan mucha atención. Es decir, no se preparan por adelantado. Pierden el tiempo en otras cosas y cuando el diablo hace su jugada, se ponen en alerta y tratan de resistirlo con la Palabra… y por lo general, fracasan.
Yo hacía lo mismo, hasta que el Señor me enseñó lo contrario. Acostumbraba a esperar hasta antes del inicio de las campañas para orar. Cuando Satanás nos atacaba por un lado, yo lo confrontaba en esa área. Luego él nos atacaba en otro frente, y yo lo contraatacaba ahí.
Pero un día, el Señor me mostró que al esperar hasta el último momento para prepararme, le estaba dando tiempo a Satanás para reagrupar sus fuerzas en mi contra. Por consiguiente, yo estaba perdiendo muchas de mis batallas. Entonces el Señor me dijo algo que jamás olvidaré: Si hubieran expulsado a Al Capone de Chicago cuando sólo era un don nadie, no hubieran tenido un problema tan grande con él más adelante. Pero como esperaron hasta que llegara a ser un delincuente de primera clase que contaba con muchos aliados, tuvieron que reunir a todo un ejército para poder derrotarlo.
Cuando oí eso, me propuse que nunca más me volverían a tomar desprevenido. Empecé a orar por las campañas con semanas de anticipación, para establecer el trasfondo espiritual de las mismas antes de que éstas se iniciaran. En lugar de dejar que Satanás atrincherara sus fuerzas, lo echaba fuera antes de que pudiera levantar alguna fortaleza. Cuando empecé a ponerlo en práctica, alcanzamos más victorias de las que habíamos obtenido antes.
No dejes que el diablo te sorprenda con la guardia baja. ¡Prepárate! Empieza desde hoy a orar y a hablar la Palabra de fe sobre tu familia, tu trabajo y tu iglesia. Prepárate para proclamar el evangelio de la paz. Entonces, si Satanás te causa problemas, estarás bien preparado para sacarlo corriendo de la ciudad.
Lectura bíblica: 1 Samuel 17:12-51
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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