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La vida de fe exige ser valiente. La mayoría de los creyentes no se dan cuenta de ello, ¡pero ésa es la verdad! Se necesita ser valiente para levantarse contra la enfermedad y declararse sano por las llagas de Jesucristo. Se necesita ser valiente para esperar la prosperidad cuando uno deposita la última moneda en la ofrenda y la pobreza está tocando a la puerta. Habrán días en que preferirás aislarte de todo y esconderte antes que dar otro paso de fe contra el diablo. Pero no puedes darte ese lujo. La batalla de la fe no se pelea una vez y luego se olvida. Si quieres continuar viviendo en victoria deberás seguir peleando la batalla de la fe una y otra vez.
No hay otra manera de hacerlo. Claro, algunos creyentes siempre tratan de encontrar un camino alternativo. Piensa por ejemplo en los israelitas. Ellos pensaron que cuando cruzaran el mar Rojo ya no tendrían más batallas. Por eso, cuando oyeron el informe acerca de los gigantes que vivían en la Tierra Prometida, decidieron que no podrían enfrentar la batalla. Su valor se desvaneció. Como consecuencia, tomaron un desvío de 40 años por el desierto.
Pero ¿sabes qué? Los israelitas no pudieron evitar la batalla. Cuando llegó el tiempo para que la siguiente generación entrara en la Tierra Prometida, los gigantes aún estaban allí. Sin embargo, esa vez los israelitas se armaron de valor para enfrentarlos. ¿De dónde les vino ese valor? De la Palabra de Dios.
Josué, su líder, había seguido las instrucciones del Señor y había guardado esa Palabra en su mente y en su corazón, de día y de noche. Josué había meditado en ella y nunca olvidó que Dios estaba de su lado.
Si vas a pelear la buena batalla de la fe hasta el final, deberás hacer exactamente lo que hizo Josué. Tendrás que extraer continuamente valor de la Palabra de Dios. Así que, decídete a hacerlo. Sumérgete en la Palabra y deja que ella te transforme de cobarde a vencedor. Luego, marcha a la batalla y mata a los gigantes en tu tierra.
Lectura bíblica: Josué 1
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Es un mandamiento el que oremos por nuestra nación y nuestros gobernantes. Pero una vez que hayamos orado, Dios espera que actuemos. Las elecciones son muy importantes para el futuro de los Estados Unidos de América y de tu país. Nuestra nación se encuentra en medio de un derramamiento espiritual, y es de vital importancia que sean elegidos los mejores candidatos. Debemos esforzarnos por que así sea.
No esperes hasta que el tiempo de la elección se acerque para empezar a buscar a Dios, y así decidir por quién votarás. Empieza orando hoy mismo para que las noticias y otras voces no te influyan, ni te aparten del Espíritu de Dios. Ora para que no te dejes llevar por tu reacción natural a las ideas publicitarias representadas con grandes artimañas.
Comienza orando hoy mismo —todos los días, y en cada oración— por las elecciones futuras, ya sean a nivel local o nacional. Luego agradece al Espíritu de Dios por la sabiduría para saber por quién votar. Agradécele también para saber qué decir y cuándo decirlo cuando te encuentres con otras personas. Finalmente agradece la sabiduría para hablar acerca de Jesucristo y para declarar que ésta será una administración ordenada, guiada y habitada por el mismo Dios.
Así que haz lo necesario para votar. Prepara la documentación necesaria para votar con antelación. Ora. Vota. Y luego, haz que tu voz sea escuchada mediante el poder del Dios viviente.
Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1-8
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Sabías que las cosas que parecen inofensivas en la vida diaria pueden ahogar tu vida espiritual, si así se lo permites?
Una amiga me comentó que un día el Señor le dijo en oración que esta nación había llegado a ser una nación de personas de mantenimiento. "Ustedes tienen tantas cosas a las que tienen que mantener" —le dijo—. "Tienen que mantener su casa, su automóvil, su patio, sus máquinas, su pelo…".
Eso es cierto. Puedes llegar a ser una persona que le da mantenimiento a tantas cosas de esta vida que no te quedará tiempo para darle mantenimiento a tu espíritu.
Cuando te encuentres en esa situación, es hora de simplificar tu vida. Yo misma he tenido que aprender a hacerlo. Cuando pienso en algo que creo que necesito, no sólo tomo en cuenta el precio en dólares y centavos, sino también el tiempo que me llevará darle mantenimiento y el efecto que tendrá en mi vida espiritual.
La Segunda carta de Timoteo 2:4 nos dice que no debemos enredarnos en los negocios de la vida. Hay una cosa que he aprendido en los últimos 42 años: nada es tan importante como estar en oración y en la Palabra con el Padre celestial. Nada en lo absoluto es más importante que eso en mi vida.
Lectura bíblica: Marcos 4:18-24
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Hay una cosa que puedes hacer que acelerará tu crecimiento espiritual más que cualquier otra cosa: Aprende a recibir la corrección que viene del Espíritu de Dios y de otros creyentes.
Son muy pocos los creyentes que aceptan la corrección. Cuando el pastor predica sobre algo que ellos ya saben o de algún área de su vida que ya le han rendido al Señor, creen que él es una gran persona. Les cae bien porque los hace sentirse bien. Pero en el momento en que el pastor empieza a predicar de algo que ellos no están cumpliendo, entonces se ofenden.
Dios dice que eso es necedad. En Proverbios 1:7, Él dice que solamente los insensatos rechazan o desprecian la corrección.
Así que no seas como ellos. Cuando el pastor o cualquier otra persona del Cuerpo de Cristo, tenga unas palabras de corrección para ti, recíbelas con agradecimiento. Aprecia a quienes comparten la sabiduría de Dios contigo. Cuando alguien te haga ver que estás equivocado en algo, en lugar de reaccionar contra esa persona, examínate y di: "¿Es eso cierto? ¿Está eso de acuerdo con la Palabra? ¿Necesito hacer un cambio?".
Si la respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces haz los cambios necesarios para enderezar tu vida.
Sé que no es fácil. A nadie le gusta ser corregido. Pero aún así, si decides que recibirás la corrección y que estás dispuesto a aprender, podrás continuar y crecer más rápido en las cosas espirituales.
Alguien dijo: "Si crees que ya sabes todo, en realidad no sabes nada". Recuerda eso la próxima vez que alguien te corrija. Ama a esa persona y agradécele por acelerar tu progreso espiritual. Si lo haces, avanzarás poco a poco.
Lectura bíblica: Proverbios 3:11-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando alguien nos hiere, nuestra reacción humana natural es la de vengarnos y esperar que Dios castigue a esa persona de algún u otro modo. Pero ése no es el método de Dios.
Lo comprobé cuando les robaron a unos parientes míos. Yo estaba orando y tratando de comprender la situación. "Señor" —empecé a decir—, "¿por qué permitiste que sucediera? ¿Por qué no golpeaste a ese ladrón en la cabeza cuando estaban robándoles?"
De pronto, Dios me permitió ver con los ojos espirituales, más allá de lo natural.
Cuando lo hice, supe la respuesta a mi pregunta casi tan rápido como la había hecho: fue a causa de Su misericordia. Dios tiene mucha, mucha misericordia; no sólo para mí y mi familia, sino también para los ladrones.
Piensa en eso la próxima vez que alguien te haga daño. En lugar de pedirle a Dios que golpee a esa persona en la cabeza, como yo lo pedí, considera el hecho de que es posible que la abuela de esa persona esté orando por ella para que sea salva. Detente y recuerda que Dios amó tanto a esa persona, que murió por ella, y lo que desea es perdonarla—no castigarla.
Así que, en lugar de orar en contra de esa persona, ora por ella, uniéndote en oración con la abuela (o quién quiera que sea que esté orando por ella). Pídele al Señor que tenga misericordia de su vida. Oponte al diablo e intercede por esa persona. Ésa es la verdadera intercesión, la cual dejará perplejas y en una confusión total a las fuerzas de las tinieblas, y éstas no tendrán defensa alguna contra ese tipo de oración.
El Señor está buscando creyentes que se atrevan y se comprometan a ser esa clase de intercesores. Atrévete tú a ser uno de ellos. Cuando te sientas tentado a golpear a alguien, ¿por qué mejor no te atreves a transformar la vida de esa persona?
Lectura bíblica: Lucas 6:27-36
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Según el libro de Romanos, la esperanza es ver algo que no se puede ver. ¿Y cómo se logra eso? Mirando con los ojos espirituales las promesas de Dios contenidas en Su Palabra hasta formar la imagen que queremos.
Por ejemplo, una de las cosas más difíciles que hice fue enfrentar el hecho de que la imagen interna que tenía de mí mismo era la de una persona gorda. No importaba cuánto yo tratara de cambiar, la imagen seguía en mi mente. Siempre estaba siguiendo dietas especiales. Debo haber perdido (y recobrado) cientos de kilos a través de los años.
Por último, tuve que admitir que mientras siguiera viéndome a mí mismo como alguien gordo, mi figura externa seguiría siendo igual a mi imagen interna. Recuerda que la fe es la que cambia las cosas, pero si no hay una imagen interna de esperanza, la fe no puede hacer nada.
Fue entonces cuando decidí ayunar por siete días. Busqué en mi Biblia todos los pasajes que hablaran acerca de la alimentación, y encontré muchos. Medité en cada uno de esos pasajes y oré en el Espíritu durante siete días.
¿Qué estaba tratando de lograr con ello? Estaba formándome una imagen interna diferente.
Esto no es algo que podrás hacer de la noche a la mañana, pues lleva tiempo, especialmente si has tenido por muchos años la imagen interna que estás tratando de cambiar.
Sin embargo, puedes hacerlo. Ve a la Palabra de Dios y empieza hoy a cambiar la imagen que tienes de ti mismo, transformándola en una imagen de esperanza. Como un arquitecto, cambia los planos en tu corazón, ¡y tu fe edificará sobre ellos!
Lectura bíblica: Romanos 4:16-21
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Quizás estés atravesando dificultades que han sido causadas por personas que han querido hacerte daño. Tal vez estén tratando de destruir tu negocio, tu hogar, tus hijos o tu matrimonio. Si es así, tengo palabras de ánimo para ti. Según Salmos 33:10, Dios hará nulo los planes de esas personas y frustrará sus maquinaciones. ¡El consejo de los impíos será frustrado, pero el consejo de Jehová permanece para siempre!
Recuerda que si Dios es tu fortaleza en el tiempo de la angustia, nadie podrá vencerte. Por más poderosos que se vean en lo natural tus enemigos, tú siempre tienes asegurada la victoria porque estás confiando en el Señor. Quizás tus enemigos piensen que tienen cierta ventaja sobre ti; pero como Dios está de tu lado, eso te da toda la ventaja que necesitas.
Descansa seguro y confiado, tú triunfarás sobre ese problema en su totalidad. Mientras tanto, concentra tu atención en el Señor, y los pensamientos del corazón de Dios inundarán continuamente tu corazón: «Cuando el justo habla, imparte sabiduría; con su lengua proclama la justicia. En su corazón habita la ley de su Dios; por eso sus pies nunca resbalan» (Salmos 37:30-31). El consejo de Dios te dará estabilidad cuando todo a tu alrededor esté temblando. Las malas noticias no podrán quitarte la paz porque los pensamientos de Dios se levantarán y reprenderán las malas noticias para que no echen raíces en tu corazón.
No te preocupes por los éxitos temporales de los que causan problemas. En lugar de eso: «Fíjate en quienes son íntegros y justos: Hay un final venturoso para la gente pacífica» (Salmos 37:37).
Lectura bíblica: Salmo 33:1-10
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¿Alguna vez has notado que ya sabes algunas cosas, aun antes de saber lo que la Palabra de Dios dice acerca de ellas? Eso ocurre porque el Espíritu Santo está en tu interior, enseñándote la verdad. Él habla a tu espíritu, y tu espíritu transmite a tu mente Sus susurros. Repentinamente, tienes un nuevo pensamiento: "Debo perdonar a esa persona" o "necesito dejar de decir esas cosas desagradables".
A medida que te haces más consciente del Espíritu de Dios en tu vida diaria, serás más rápido y estarás más dispuesto a obedecerle. Realmente adquirirás el hábito de permitirle al Espíritu de verdad que te revele la voluntad de Dios. Y créeme, ése es un hábito que Dios quiere que adquieras.
Una de las primeras cosas que el Espíritu me dijo, cuando empecé a escuchar sus consejos, fue que dedicara más tiempo a la oración. Obedecí esa recomendación y empecé a sentir la necesidad de dedicar al menos una hora diaria a esa tarea. Después de que empecé a hacerlo, Él me lo reveló en Su Palabra (Mateo 26:41).
Desde entonces, me comunico con creyentes de todas partes del mundo que tienen el mismo sentir. Por todas partes, los creyentes están siendo aconsejados por el Espíritu de Dios a orar más.
Dios derramó de Su Espíritu Santo en todos, no sólo sobre algunos cristianos especiales. Y si aprendemos a ser sensibles a Su voz, ¡Él nos guiará a toda verdad!
Piensa en lo diferente que sería tu vida si conocieras la verdad de Dios respecto a ¡cada situación! ¿No te motiva eso a querer oír siempre los consejos del Espíritu? ¿No despierta eso en ti el interés de estar al tanto de lo que Dios dice?
Empieza a afinar tu oído a la voz apacible del Espíritu de Dios en tu interior. Hónralo y recibe con agrado Sus instrucciones para tus asuntos cotidianos. Él está dispuesto a hablarte. Pon atención a Sus consejos y obedécele con prontitud.
Lectura bíblica: Juan 15:1-15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jesús vino a este mundo y dio Su vida, como sacrificio por el pecado, para comprar todo lo que Adán perdió. Él vino para destruir todas las obras del diablo… incluyendo las enfermedades y las dolencias. Cuando recibes a Jesucristo como tu Salvador, Dios restaura todos los derechos y privilegios que determinó desde el principio que fueran tuyos: la comunión con Dios, la salud, la prosperidad, etc.
¡Pero eres tú quien tiene que hacer uso de esos derechos!
Recuerda que el diablo es un malhechor, y aunque Jesús ya lo despojó de su autoridad en el mundo y él ya no tiene derecho legal de matar o robar a los hijos de Dios, seguirá haciéndolo… siempre y cuando le permitas salirse con la suya.
Tú debes derrotar al diablo confesando la Palabra de Dios en fe. Pon en práctica la Palabra ahora mismo. En el Nombre de Jesús, exige que la enfermedad se vaya de tu cuerpo. No retrocedas. Resiste al diablo con todas las fuerzas que posees. Él peleará en tu contra por un tiempo, pero tarde o temprano tendrá que huir de tu vida.
Lectura bíblica: Mateo 8:1-17
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jesús compara la obra del reino de Dios como un grano de mostaza que se siembra en la tierra. «Después de sembrada», Él dice que: «crece».
Nota que el Señor no dice que el grano ocasionalmente crece, o que crece si es la voluntad de Dios. Él dice que: «hasta convertirse en la más grande de todas las plantas» Punto.
La economía de Dios no es como la nuestra. No está arriba un día y abajo el otro. Siempre es la misma y funciona perfectamente. Si posees tierra buena, semilla buena y agua buena, tendrás crecimiento. Es inevitable.
Por lo tanto, si estás atravesando por alguna necesidad, no te aterrorices; siembra una semilla.
Esa semilla adquirirá la forma de dinero, de tiempo o de algún otro recurso que poseas para dar. Pero sin importar la forma que tenga esta semilla, asegúrate de poner vida en ella. Siémbrala con fe y llénala de alabanza y adoración. Di: "Señor, al traer a Ti mis bienes, me entrego a mí mismo. Me rindo a Ti en espíritu, alma y cuerpo".
Ora por esa semilla. Llénala de fe, de adoración y de la Palabra. Luego, siémbrala. Ten la seguridad de que crecerá hasta convertirse en la más grande.
Lectura bíblica: Génesis 1:11-31
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