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Jamás caerán. Si meditas en esta frase, te darás cuenta que es una declaración sorprendente. El diablo nos ha hecho tropezar tantas veces que la mayoría de nosotros ni siquiera deseamos recordarlo.
Pero la Palabra de Dios nos dice que no es necesario tropezar. Dios dice que hay algo que nos puede mantener firmes. ¿De qué se trata? Es la diligencia.
Si no lo has hecho todavía, necesitas darte cuenta de su importancia. Debes ser consciente de que no puedes gozar de una vida de victoria sin ser diligente.
No puedes permanecer firme en la Palabra de Dios si no tomas tu Biblia durante la semana. Hacerlo sólo el domingo por la mañana no surtirá ningún efecto. Sin embargo, la mayoría de los creyentes tratan de subsistir con eso. A raíz de ello, tenemos miles de iglesias por todo el mundo, llenas de gente nacida de nuevo que no tienen suficiente fe ni para matar un mosquito. No son diligentes.
Recuerdo que hace varios años ministré a una mujer que fue sanada de cáncer. Ella se había sumergido en la Palabra, estaba firme en su fe, y había sido liberada. Pero varios años después, me llamó y me dijo: "Hermano Copeland, me gustaría que orara por mí. Él cáncer ha regresado".
Recordé al instante el versículo que el Señor nos había dado para prevalecer años atrás: «No saldrá victoriosa ninguna arma que se forje contra ti». Así que le dije: trae tu Biblia y leamos Isaías 54:17.
Fue entonces cuando la escuché susurrándole a otra persona en la habitación: "¿Dónde está mi Biblia?". Cuando escuché eso, casi lloré. Sabía que ella no lo lograría. ¿Por qué? No había sido diligente.
Escucha: debes leer tu Biblia a diario. El diablo ronda las 24 horas del día maquinando maneras para hacernos tropezar. Jesús se encuentra en el trono 24 horas al día dándonos poder para resistir al diablo, y nosotros necesitamos estar ejercitando nuestra fe todo el tiempo.
Si quieres perseverar en los días venideros, necesitarás más que la fe de la escuela dominical. Necesitarás fe madura que mueva montañas, y sólo hay una manera de adquirirla: dedicándose a la Palabra con más firmeza de lo que lo has hecho.
Hazlo. Se diligente para afirmar tu llamado y elección; y no importa lo resbaladiza que se ponga la situación, ¡jamás caerás!
Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-10
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Mientras vivas de acuerdo con la Palabra de Dios, nunca más tendrás que caminar en tinieblas. Jamás tendrás que sentirte confundido en cuanto a qué camino tomar. Nunca tendrás que caminar a ciegas, luchando por encontrar tu propio camino.
¿No es eso magnífico? ¿No te emociona el saber que la Palabra de Dios te dará toda la luz que necesitas cada día de tu vida, si se lo permites?
Edifica tu fe en esa Palabra y renueva tu compromiso con ésta, haciendo la siguiente confesión:
"Padre, en el Nombre de Jesús, me comprometo a vivir conforme a Tu Palabra. Reconozco que Tu Palabra es la integridad misma —firme, segura y eterna—, y confío mi vida a la provisión que ésta me suple".
"Tú has enviado Tu Palabra a mi corazón. Hoy dejo que more en mí abundantemente en toda sabiduría. No se aparta de mi boca; medito en ella de día y de noche para que pueda actuar de manera diligente en ella. Tu Palabra es una semilla incorruptible que reside en mi espíritu, y crece de forma poderosa en mí ahora, produciendo Tu naturaleza, Tu vida".
"Te agradezco, Padre, porque Tu Palabra es mi consejera, mi escudo, mi defensa, mi arma poderosa en batalla. Es lámpara a mis pies y luz a mi camino. Endereza mi camino delante de mí, y nunca tropiezo ni caigo pues mis pasos son ordenados por ella".
"Reconozco las estrategias y los engaños de Satanás, y les pongo un alto al declarar con mi boca Tu Palabra en fe".
"Estoy seguro, Padre, que Tú produces en mí tanto el querer como el hacer por Tu buena voluntad. Exalto Tu Palabra. La estimo sobremanera y le doy el primer lugar en mi vida. Con seguridad y confianza declaro que mi corazón está firme y establecido en el fundamento sólido de la Palabra viva de Dios". ¡Amén!
Lectura bíblica: Salmos 119:89-105
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hace miles de años, Dios le dijo al pueblo de Israel que subieran y ocuparan la Tierra que les había dado. Les ordenó que la tomaran por la fuerza, y sin temor de los impíos que moraban allí.
Él todavía nos dice lo mismo. Dios aún desea que como Su pueblo, tomemos la buena Tierra que nos ha dado. Él todavía trata de que usemos el poder que nos ha dado para echar al maligno fuera.
Esta Tierra no le pertenece al diablo, le pertenece a Dios (Salmos 24:1). El diablo sólo se instaló en este mundo, y ha tomado el control porque nosotros los creyentes no se lo hemos impedido.
Ése es nuestro trabajo. Jesús le quitó todo derecho legal a Satanás la misma mañana de la Resurrección. Luego nos encomendó que mantuviéramos vigente la derrota de Satanás. Las Escrituras dicen que Jesús se ha sentado a la diestra de Dios, y está esperando que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies (Hebreos 10:12-13). ¿Comprendes lo que eso significa? Quiere decir que Jesús espera que le demos un puntapié al diablo y a sus secuaces y los echemos fuera de los asuntos de este mundo. Jesús está esperando que nosotros tomemos la victoria que Él obtuvo en el Calvario y que la establezcamos en esta Tierra.
Pero así como Israel tuvo que subir físicamente a tomar la Tierra de Canaán, tú y yo tenemos que subir en el Espíritu si queremos establecer el dominio de Dios sobre la Tierra. Tendremos que actuar. ¡No podremos hacerlo sentados!
Escucha: es posible que no lo sepas, pero estamos en guerra. Estamos en una batalla espiritual y estamos ganando. En realidad, si comprendieras lo que ya está establecido en el mundo espiritual, te reirías del diablo cada vez que te mostrara su rostro.
Por lo tanto, si el diablo hoy ejerce control sobre algún aspecto de tu vida, de tu iglesia o de tu comunidad, levántate en el Espíritu por medio de la fe, de la oración y de la Palabra, y comienza a recuperar ese territorio. No temas. El diablo no tiene defensa alguna. No tiene ningún arma que pueda prevalecer en contra de ti.
El Señor está contigo. ¡Levántate en el Nombre de Jesús y recupera la Tierra!
Lectura bíblica: Éxodo 14:10-31
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Estamos rodeados de un mundo gobernado, en su mayoría, por Satanás. ¿Cómo evitar quedar atrapados en éste? ¿Cómo podemos ser diferentes?
Encontrarás la respuesta en Juan 17:17. Allí, Jesús le hablaba al Padre de todos los que creerían en Él. Él dijo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». Santificar significa: "Apartar". Por tanto, Jesús estaba diciendo: Apártalos por la Palabra. ¡La Palabra aparta!
Cuando creíste al principio en la Palabra de Dios, naciste de nuevo. Fuiste separado espiritualmente del reino de las tinieblas, y apartado para el reino de la luz. Es en este punto donde mucha gente se detiene. Ellos dejan que la Palabra de Dios haga su obra inicial de separación, y luego continúan viviendo como todos los demás. Espiritualmente, aún están apartados de la muerte, pero física y mentalmente están hasta el cuello en ésta. Viven pobres, enfermos, preocupados, confundidos, enojados. En otras palabras, no existe diferencia alguna entre ellos y los demás.
Pero si le das a la Palabra de Dios el primer lugar en tu vida, ella continuará separándote de la pobreza, de la ansiedad, de la enfermedad, del odio y de la oscuridad de tu ambiente pasado.
Hay algo más que la Palabra de Dios también hará por ti. No sólo te apartará de las cosas de este mundo, sino también te apartará para las cosas de Dios.
No puedes simplemente separarte de un hábito destructivo al cual estás acostumbrado sin apartarte para algo nuevo. No puedes apartarte de las cosas del mundo a menos que te separes hacia algo más fuerte. Te lo digo: podrás gritar, llorar y patear la banca del altar tratando de deshacerte del pecado en tu vida. Incluso podrás gritar: "Amado Dios, quita este pecado de mí". Pero todos los ruegos del mundo no te apartarán de ese pecado. En cambio, ¡la Palabra sí lo hará!
Toma la decisión de darle a la Palabra el primer lugar en tu vida. Toma una decisión de calidad, una de la cual no haya marcha atrás. Sumérgete en la Palabra y permite que ésta haga Su obra. Deja que te aparte de las cosas del mundo para las cosas de Dios.
Lectura bíblica: 2 Corintios 6:14-18
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La Palabra de Dios es alimento para el espíritu, así como el pan lo es para el cuerpo físico. Cuando el cuerpo se alimenta, libera una fuerza física a la que llamamos fortaleza. Cuando el espíritu se nutre del alimento espiritual de la Palabra, produce una fuerza espiritual a la que llamamos fe. De la misma manera que el cuerpo no puede alimentarse por semanas del recuerdo de una sola comida, tampoco el espíritu puede recordar lo que dice la Palabra y permanecer fuerte en la fe. Tienes que leerla. Aun cuando la hayas leído cientos de veces, necesitas leerla nuevamente.
Trata de hacer esto: cierra los ojos y obsérvate cortando un limón. Ahora pon esa rodaja de limón entre tus dientes y cuando yo diga Tres, muérdela tan duro que el jugo salpique en tu boca. Uno. Dos. Tres. ¡Muerde!
Es posible que tengas un recuerdo tan vívido de lo que es morder un limón, al punto que ahora mismo se te haga agua la boca. Pero déjame preguntarte algo: ¿te nutriste de ese recuerdo? No.
Recordar la Palabra de Dios no es suficiente. Debes alimentarte constantemente de lo que dice. Ábrela y léela. Ve a la iglesia y pon atención a la predicación de la Palabra.
Un día leerás un versículo familiar, un versículo que ya has leído miles de veces, y de pronto Dios te dará la revelación más grande que hayas tenido: una revelación completamente nueva de ese versículo. Es probable que sea exactamente lo que necesitas saber acerca de tu situación actual.
Sí, puedes alimentarte de la Palabra que está depositada en tu espíritu. Pero recuerda esto: no puedes obtener resultados continuos si no pasas tiempo en oración y en la Palabra de Dios para que el Espíritu te nutra diariamente.
No trates de vivir del recuerdo de tu última comida espiritual. Repón la fuerza de la fe dentro de ti. Disfruta hoy de un banquete con la Palabra de Dios.
Lectura bíblica: Juan 6:48-58
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Algo muy serio le ha estado sucediendo al Cuerpo de Cristo. A menudo, hemos permitido que el mensaje de fe y justicia se desvanezca.
No hablo solamente de aquellos creyentes que han estado rodeados de religión y que nunca han oído del poder que tienen en Cristo Jesús. Hablo de los que hemos oído la Palabra y hemos conocido lo emocionante de vivir por fe.
Por ejemplo, en mi propia vida, hubo ocasiones en que oraba por sanidad. Decía todas las palabras correctas: Gracias Dios, creo que recibo… Pero por dentro pensaba: ¿Por que será que Dios no me sana?
Aunque decía que creía que estaba sano, en realidad no era así. Había dudado de la promesa de Dios, creyendo lo que mi cuerpo decía, en lugar de lo que la Palabra de Dios me garantiza.
No me importa cuánto tiempo lleves como creyente o cuánto tiempo tengas practicando los principios de fe. Tu fe en las promesas de Dios fácilmente puede decaer y de ocurrir, te costará muy caro.
Quizás digas: "Pero si caer en incredulidad es tan fácil, ¿cómo podemos evitarlo?".
En Hebreos 4:11 leemos: «Procuremos, pues, entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de los que desobedecieron».
Nosotros debemos esforzarnos. No estoy hablando de trabajar con nuestras manos y nuestros pies o de luchar para conseguir que Dios haga algo, sino de pasar tiempo en la Palabra de Dios, aferrándonos por la fe a las promesas de Dios día tras día. Debemos escuchar la Palabra, y no permitir que se desvanezca.
Mantente firme en la Palabra. No cometas el error de pensar: "Yo sé todo ese asunto de la fe. Sé cómo recibir mi sanidad". No te debilites, o uno de estos días el diablo te tomará desprevenido y te robará sin que te des cuenta. Por el contrario, profundiza más en la Palabra de Dios. ¡Trabaja! Se diligente para evitar que tu fe decaiga, ¡y no caerás!
Lectura bíblica: Hebreos 10:23-39
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Golpes y contusiones espirituales. Dolores y sufrimientos internos que parecen nunca irse. Casi todos nosotros sabemos lo que son, pero pocos sabemos qué hacer al respecto.
Esperamos que por arte de magia esas heridas ocultas dejen de lastimarnos, pensamos que quizás (al dormirnos o con una porción adicional de postre) ese fastidioso sentimiento de depresión, finalmente desaparecerá.
¿Sucede de esa manera? ¡No!
Lo sé por experiencia propia.
Pero gracias a Dios, ya lo superé. Durante los últimos años, he enfrentado batallas espirituales intensas. Me he dado cuenta de que esas batallas pueden dejarlo a uno herido en el interior, así como una pelea puede dejar cicatrices en el exterior.
Antes de que naciera de nuevo, aprendí lo devastador que puede ser una verdadera pelea física. No obstante, a pesar de lo mal que me sintiera, unos días de descanso lo solucionaban.
Sin embargo, la sanidad de un espíritu herido no se manifiesta así de fácil. En realidad, el paso del tiempo con frecuencia empeora esta condición.
La razón es ésta: en lugar de dejar esos dolorosos fracasos en el pasado, con frecuencia hacemos énfasis en ellos hasta que llegan a ser más reales para nosotros que las mismas promesas de Dios. Nos enfocamos en ellos hasta que llegamos a estar sumergidos en la depresión, inactivos por el temor de que si proseguimos, volveremos a fracasar.
Pero hay una salida. Si la depresión te lleva en descenso espiritual, lo único que debes hacer para escapar es quitar los ojos del pasado y ponerlos en el futuro, un futuro que ha sido garantizado por Cristo Jesús mediante las abundantes y preciosas promesas de Su Palabra.
Hay posibilidades de que al principio no sea tan fácil para ti. Quizás tu mente ha tenido años de práctica en concentrarse en el pasado. Como un caballo viejo que habitualmente se dirige al establo, es posible que tus pensamientos comiencen a galopar en esa dirección cada vez que les sueltes la rienda.
Por lo tanto, no las aflojes. Toma las riendas con mayor fuerza. Disponte a meditar en la Palabra de Dios. Reemplaza los pensamientos del pasado con promesas de las Escrituras acerca del futuro, y se diligente al respecto. Entonces, en vez de ser un soldado herido, llegarás a ser el guerrero conquistador que Dios creó.
Lectura bíblica: Filipenses 3:12-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Te gustaría estar tan lleno de la gloria de Dios al punto que fuera evidente en tu vida? ¿Te gustaría que la gente supiera tan sólo con mirarte que has estado con Jesús? Eso es completamente posible si has nacido de nuevo y estás lleno del Espíritu Santo. El mismo poder sobrenatural que te cambió interiormente cuando fuiste salvo, podrá transformarte exteriormente, al punto que aún los extraños reconocerán a Jesús en ti.
Uno de mis testimonios favoritos es el que Jerry Savelle cuenta de la vez en que estuvo en un centro comercial con su esposa Carolyn. Él se paseaba despreocupadamente de una tienda a otra, esperando que Carolyn terminara sus compras.
Fue entonces cuando una mujer se acercó a Jerry, y le dijo: «¿Podría orar por mí?». Ya que no conocía a la mujer, él se sorprendió. De toda la gente en ese centro comercial, ¿cómo es que me escogió a mí?, le preguntó.
Y ella le respondió: «Él Señor me dijo que viniera a este centro comercial y que alguien estaría aquí para orar por mí. Yo vine aquí buscando a esa persona. Noté un rayo de luz. El rayo entraba en un almacén, se movía por todos lados, luego iba a otro almacén y se movía aún más. ¡Seguí la luz hasta que descubrí que provenía de usted!».
¿Qué era esa luz? ¡La gloria de Dios! Brillaba sobre Jerry tanto como brillaba en el rostro de Moisés cuando descendió del monte Sinaí. Y esa presencia radiante de Dios trajo sanidad a esa mujer cuando Jerry oró por ella.
Así como era inconfundible que Pedro y Juan habían estado con Jesús, así también era inconfundible que Jerry Savelle había estado con Jesús cuando esa mujer se acercó a él en el centro comercial.
Cuando pases tiempo con Jesús, será innegable. El poder y la gloria del Señor se reflejarán en ti hacia el mundo. Y Su presencia en ti satisfará necesidades adondequiera que vayas. ¡Tómate el tiempo para estar con Jesús hoy!
Lectura bíblica: Hechos 4:1-20
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¿Te has sentido temeroso de entregarte totalmente al Señor porque piensas que podrías privarte de algún placer en esta vida? Las posibilidades de que así sea son bien altas. Eso se debe a que Satanás trabaja horas extra para convencerte de que él es quien puede hacer que tu vida realmente valga la pena. Pero no le creas ni por un instante. La verdad es que rendirte por completo al Señor no te hará perder nada que valga la pena tener. ¡Sólo hará que vivas tu vida en plenitud total!
La vida de Jesús sobre la Tierra fue un ejemplo perfecto de una vida con entrega total. Él fue un ejemplo vivo de los beneficios que trae vivir en santidad. Adondequiera que fue, Jesús hizo a los sordos oír, a los ciegos ver, a los paralíticos caminar. Él vivió en perfecta paz y en absoluta victoria.
Eso es maravilloso. Todo lo que Jesús se perdió fue que el diablo lo dominara para que pudiera robarle, matarle y destruirle. De hecho, el diablo no pudo hacerle nada hasta el momento que, por la voluntad del Padre, Jesús dio Su vida. Hasta ese momento, Jesús camino en victoria total sobre el enemigo.
¿Crees que te perderías de mucho si vivieras de esa manera? ¡Claro que no! Al igual que Jesús, puedes caminar en la misma unción, el mismo poder y la misma gloria de Dios.
¿Tienes que abandonar toda tu vida para hacerlo? ¡Sí! Necesitas cambiar tu vida por la vida de Dios. Debes cambiar tu enfermedad por la sanidad, tu pobreza por la prosperidad, tu inquietud por la paz y tu pecado por la justicia.
Entonces, ¿por qué dudar? A fin de cuentas, francamente no tienes nada que perder.
Lectura bíblica: Salmos 37:7-23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Nunca quedarás impune si le desobedeces a Dios.
Algunas personas piensan que pueden hacerlo. Piensan que si nadie los descubre, no habrá daño alguno. Después de todo, Dios es misericordioso y no guardará nada contra ellos, ¿verdad? Y si nadie más se entera… ¿cuál es el problema?
Lo que no comprenden es que su propio corazón comenzará a darles problemas. Su corazón empezará a reprenderlos. Las personas a su alrededor podrán pensar que son victoriosos. Podrán hablar el lenguaje de fe por todas partes. Pero al acercarse a Dios en oración, estarán llenos de temor y duda, lo cual hará que sus oraciones no sean respondidas.
Ésa es una de las razones por la cual es tan importante vivir obedeciendo al Señor. Una vida de obediencia te dará una confianza espiritual que nunca habías tenido antes. Te dará confianza en la oración y valentía en tu fe. Te dará una confianza tal hacia Dios, que como lo describe el apóstol Juan, los que tratan de quedar impunes con el pecado, no la tienen.
No estoy diciendo que debes ser perfecto, ni que jamás debes cometer ningún error. Sólo debes andar en obediencia a la luz de la revelación que ya posees. Tómate el tiempo para escuchar y responder al Espíritu de Dios. Cuando Él te diga que hagas algo, entonces hazlo.
A medida que lo hagas, esa confianza aumentará dentro de ti. No será algo que debas fomentar en tu mente, o tengas que convencerte para hacerlo. Simplemente estará allí. En vez de ser consumido por dudas y sentimientos de que la Palabra de Dios no te servirá de nada, te encontrarás lleno de fe en que sí se cumplirá. Empezarás a confiar en Dios y a fluir con Él. Alcanzarás ese lugar que la Biblia llama "el descanso en Dios".
Recuerda esto: aunque el precio eterno por tus pecados ya ha sido pagado, una vida de desobediencia te costará cara. Te costará la confianza que es legítimamente tuya en Jesús. Te robará la fe y te llenará de temor.
No dejes que la reprensión de tu corazón limite tu confianza. Haz aquellas cosas que son agradables a los ojos de Dios y camina con la cabeza erguida en Su reino.
Lectura bíblica: 1 Juan 3:21-22
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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