Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland

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Audio Devocional "Crezcamos de Fe en Fe" - Ministerios Kenneth Copeland episodes

  • Aumenta tu ofrenda
    «A quienes reparten, más se les da; los tacaños acaban en la pobreza» (Proverbios 11:24)

    Cuando el dinero escasea, siempre será una tentación reducir tu ofrenda. Después de todo, parece lógico. ¡No lo hagas! Terminarás interrumpiendo el flujo de las bendiciones económicas de Dios, justo cuando más las necesitas.

    Hace unos cuantos años pasé por esa misma situación. El ministerio tenía un déficit económico de un millón de dólares. En ese tiempo, Gloria y yo habíamos vivido por fe durante 20 años. Sabíamos de antemano que Dios supliría todo lo que necesitábamos: «conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). Habíamos visto a Dios comprobarlo una y otra vez, tanto en nuestra vida, como también en el ministerio.

    Sin embargo, en ese momento en particular, todas las oraciones y la fe que antes nos habían traído victoria parecían no tener efecto. A decir verdad, a medida que transcurría el tiempo, la situación se ponía de mal en peor.

    Para fines de ese año, nuestro déficit había alcanzado el millón de dólares.

    Por fin un día, ya frustrado y cansado, fui al Señor y le dije:

    «Mira la condición de este ministerio. Necesito un millón de dólares para cubrir los gastos».

    ¡No, no lo necesitas!, me respondió.

    No podía creerlo. ¿Cómo podía ser posible que me dijera que no necesitaba un millón de dólares? ¿Acaso no había prestado atención a los reportes contables? ¿No había hablado con el tesorero? Estaba perplejo. Todo lo que podía imaginarme era que me había malinterpretado. Así que volví a decírselo.

    Y Él volvió a contestarme: ¡No lo necesitas!

    A pesar de mi confusión inicial, a medida que continuaba pidiendo y escuchando, comencé a comprender lo que el Señor me estaba diciendo. El rojo en los libros no era el único error. Había otro problema más grande.

    Entonces me mostró que necesitaba comenzar a ofrendar el diez por ciento del ingreso del ministerio para ministrar a los pobres.

    Para la mente natural, ésa no era una solución. ¿Cómo resolvería un déficit dando del dinero que poseíamos? Pero cuando apliqué esa solución, el déficit del millón de dólares comenzó a desaparecer.

    Recuerda eso la próxima vez que el diablo trate de presionarte. Rompe la influencia que él tiene en tus finanzas, y da más. Pronto verás que la prosperidad de Dios empezará a derramarse en tu vida.

    Lectura bíblica: 1 Reyes 17:1-16

    © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

    5 min
  • No endurezcas tu corazón
    «Los ojos del Señor están contemplando toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que mantienen hacia él un corazón perfecto...» (2 Crónicas 16:9)

    Los fariseos tenían una condición en el corazón que afligía a Jesús: sus corazones eran duros e insensibles. Si lees Marcos 3, te darás cuenta de lo que estoy hablando.

    Dios estaba allí, en medio de ellos. Y ¿quién mejor que ellos para saberlo? Conocían las Escrituras al derecho y al revés, y Jesús encajaba en todas las profecías mesiánicas allí escritas. Pero la insensibilidad de sus corazones no les permitió reconocerlo.

    Los corazones de los fariseos también estaban endurecidos a las necesidades de la gente.

    Hoy también encontramos esa misma situación. Sólo piensa en lo que esos fariseos hacían:

    1. Criticaban al ministro de Dios.
    2. Protegían sus tradiciones religiosas, en lugar de obedecer la Palabra de Dios.
    3. Se preocupaban más por su propio bienestar que el de sus semejantes.

    ¿Alguna vez has conocido creyentes que encajen en esa descripción? ¡Claro que sí! En realidad, todos hemos hecho ese tipo de cosas en algún momento de nuestra vida.

    Algunos de nosotros hemos cometido los mismos errores que cometieron los fariseos. Hemos estado tan concentrados en hacer y decir todas las cosas "correctas" que hemos dejado que la ternura del amor de Dios se enfríe en nuestro interior.

    Sé que eso es cierto, porque si no lo fuera, estaríamos viendo grandes manifestaciones de Dios a nuestro alrededor. Estaríamos viendo el avivamiento en cada rincón del planeta.

    Eso es lo que Dios anhela hacer. Él desea derramar Su Espíritu con poder sobrenatural por medio de Su Iglesia. Pero la dureza de corazón que hemos cultivado es la que lo está deteniendo.

    Si hoy deseas un derramamiento del Espíritu Santo en tu vida y la manifestación del poder de Dios en tu iglesia, examina la condición de tu corazón. Si encuentras allí cualquier tipo de dureza, arrepiéntete y pídele a Dios que te cambie. Pídele que te dé esa clase de corazón que te deje ver el poder de Dios actuando a tu favor.

    Lectura bíblica: Marcos 3:1-6

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    5 min
  • Una leyenda en tu propia mente
    «Por la gracia que me es dada, digo a cada uno de ustedes que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con sensatez, según la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12:3)

    ¿Quieres saber uno de los secretos para permanecer en la voluntad de Dios y no apartarte de Sus caminos?

    ¡No tengas un concepto más alto de ti mismo del que debas tener!

    En Proverbios 16:18 leemos: «La soberbia precede al fracaso; la arrogancia anticipa la caída». ¿Cuántas veces hemos visto cumplidas esas palabras? ¿Cuántas veces no hemos visto a creyentes metidos en problemas porque se creen más de la cuenta? Empiezan a creer que son tan listos que lo tienen todo resuelto.

    Luego, el próximo paso que dan es creer que deben poner a todos los demás en línea. En vez de dejar que Jesús sea la cabeza de la Iglesia, creen que deben intervenir y hacer Su trabajo.

    Una vez que eso sucede, es solo una cuestión de tiempo para que fracasen por completo. ¿Por qué? Porque la Biblia declara que Dios resiste al orgulloso (1 Pedro 5:5).

    No tomes una posición en la cual Dios tenga que resistirte. Clasifica tus habilidades con mesura. Adopta una actitud de humildad. Cuida de ti mismo, y si comienzas a notar sentimientos engreídos, arrepiéntete y recuerda que todo lo bueno que disfrutas y cada parte del éxito que has obtenido, proviene de la gracia de Dios y de Su poder.

    Trae a memoria esas veces en las que pudiste haber perdido aquello que Dios te había dado. Recuerda cuántas veces ibas por ahí, cometiendo toda clase de errores, y cómo la ternura y la misericordia de Dios te ayudaron.

    No te conviertas en una leyenda en tu propia mente. Por el contrario, humíllate bajo la poderosa mano de Dios, y deja que Dios sea quién te exalte―eso te prevendrá de caídas muy dolorosas.

    Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5-7; Santiago 4:6-17

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    5 min
  • Haz que el infierno tiemble
    «El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3:8)

    ¿Estás recibiendo ataques de parte del diablo hoy? ¿Te ocasiona problemas a cada rato?

    Si es así, cambia la situación. Haz que coma de su propia tierra. Tú tienes el poder para hacerlo. En tu interior reside el poder para destruir sus artimañas y para sanar, rescatar y liberar a los cautivos. De hecho, tienes tanto poder que cada vez que tu despertador suene, el diablo debería lamentarse y decir: "¡Oh, no. Ya se levantó ese agitador!"

    Hace algunos años recibí la carta de una niña que había asistido a una de mis reuniones de sanidad en Los Ángeles. Aunque era demasiado joven para comprender teología o cualquier cosa por el estilo, el Señor le dio una revelación sencilla y profunda mientras veía a la gente ser sanada. Ella dijo que cuando miraba ese día hacia la plataforma, no podía verme a mí; sólo veía a Jesús, y también al diablo. ¿Sabes lo que el diablo estaba haciendo? Estaba acostado en el piso llorando y diciendo: "¡Esto no puede ser! ¡Esto no puede ser! ¡Esto no puede ser!"

    Ahora mismo, en este preciso instante, el poder del Señor Jesucristo está obrando en tu interior. Y no está allí tan sólo para llevarte al cielo algún día. Está presente para que le puedas lanzar al diablo un ataque aquí mismo, sobre la Tierra. Está allí para que puedas construir el reino de Dios ahora, mientras todavía haya tiempo.

    Recalíbrate con la Palabra y con la voluntad de Dios para tu vida. Deja que la unción de Jesús fluya desde tu interior. Todo el infierno temblará, y jamás serás el mismo.

    Lectura bíblica: 1 Juan 5:4-20

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    4 min
  • Conéctate con la verdad
    «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que habrán de venir» (Juan 16:13)

    Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad. No tan sólo la verdad que nos ayudará a subsistir. Ni la verdad ocasional que nos ayudará a enseñar en nuestra clase de la escuela dominical, sino ¡toda la verdad!

    Si eres un empresario, el Espíritu Santo te mostrará cómo aumentar tus ganancias y reducir tus gastos. Si eres una madre, el Espíritu Santo te mostrará cómo resolver las discusiones de tus hijos. Si eres un estudiante, esto significa que el Espíritu Santo te mostrará cómo sobresalir en tus clases.

    De hecho, si conoces a Jesucristo y has sido bautizado en el Espíritu Santo, en tu interior se encuentra la respuesta a todo problema económico, espiritual y físico. ¡Tú ya tienes las respuestas a problemas que ni siquiera conoces!

    Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se tropezó con un problema muy serio. El enemigo estaba hundiendo sus barcos más rápidamente de lo que se podían construir nuevos, un proceso que tomaba un año de principio a fin.

    En un esfuerzo para resolver ese dilema, se inventó un método por el cual un barco podía ser construido en un solo día, pero que requería hacerlo cabeza abajo. Una vez finalizado, al darle vuelta, las soldaduras se reventaban y el barco se hacía añicos.

    Le presentaron el problema a un hombre profundamente espiritual, quien además era un famoso empresario industrial de la época. "Yo averiguaré cómo hacerlo", les respondió. Efectivamente, después de algunos días de oración y ayuno, Dios le mostró la fórmula de la soldadura que mantendría al barco unido.

    Si estás enfrentando algún problema, no andes a rastras tratando de manejarlo con tus propias fuerzas. Toma en serio lo que Jesús dice en Su Palabra y comienza a pedirle al Espíritu Santo que te dé el conocimiento que necesitas para resolverlo. Pon la sabiduría de los siglos a obrar en tu trabajo, en tu familia y en tu mundo. Conéctate con las verdades que Él ha depositado en ti.

    Lectura bíblica: Juan 14:6-17

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    5 min
  • Haz que el diablo se deprima
    «Bienaventurados serán ustedes cuando, por causa del Hijo del Hombre, la gente los odie, los segregue, los vitupere, y menosprecie su nombre como algo malo. Cuando llegue ese día, alégrense y llénense de gozo, porque grande será el galardón que recibirán en los cielos. ¡Eso mismo hicieron con los profetas los antepasados de esta gente!» (Lucas 6:22-23)

    ¿Quieres saber cómo deprimir al diablo? Sólo tienes que seguir las instrucciones de este último versículo. Cuando la persecución venga, cuando los amigos o la familia te critiquen porque impones las manos sobre los enfermos y crees en la sanidad, y cuando tus compañeros de trabajo te llamen un fanático porque amas a Jesús y no temes anunciarlo, entonces ¡Regocíjate! Grita de júbilo ¡aleluya! y salta de alegría.

    Te aseguro que eso desalentará al diablo. Él espera que esa persecución perjudique tu fe para después destruirte y dejarte con nada.

    No estoy diciendo que debes disfrutar de la persecución en sí misma, sino que puedes aprender a pasar por alto la molestia de esas cosas al enfocar tu atención en la recompensa que viene, y en el hecho de que Jesús dijo que eres bienaventurado.

    Él apóstol Pablo ciertamente sabía cómo hacerlo. Él era un experto en regocijarse en medio de la persecución. Satanás estaba constantemente causándole problemas. Pero ¿sabes lo que dijo acerca de todo eso? Pablo dijo que no valía la pena porque no se comparaba con la gloria que iba a ser revelada.

    Si Pablo podía regocijarse en medio de golpizas, apedreamientos, naufragios, encarcelamientos y en casi toda clase de persecución, tú también puedes hacerlo.

    Sencillamente haz lo mismo que él hizo. Cuando le fue revelado por el Espíritu Santo que le esperaban cadenas y aflicciones, él dijo: «Pero eso a mí no me preocupa, pues no considero mi vida de mucho valor, con tal de que pueda terminar con gozo mi carrera y el ministerio que el Señor Jesús me encomendó, de hablar del evangelio y de la gracia de Dios» (Hechos 20:24).

    No caigas en la trampa de aquello que la gente dice y piensa aquí en la Tierra. Déjate llevar por el hecho de agradar al Señor. Concéntrate en acabar tu carrera con gozo y en la esperanza gloriosa que está por delante. Esa esperanza es suficiente para hacer que cualquier persona, en cualquier situación, ¡salte de alegría!

    Lectura bíblica: Hechos 16:16-35

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    5 min
  • Tu enemiga mortal
    «Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. Así como creemos que Jesús murió y resucitó…» (1 Tesalonicenses 4:13-14)

    Muchos de nosotros, aunque somos creyentes, hemos visto la aflicción y la tristeza como parte tan natural de la vida que ni siquiera nos hemos preguntado si está bien. En efecto, si somos sinceros, debemos admitir que hay veces cuando en realidad queremos sentir lástima y tristeza por nosotros mismos.

    ¿Por qué escogemos sentir tristeza? Porque la tristeza produce cierta satisfacción emotiva. Ofrece una oleada de sentimientos que, al principio, son casi embriagadores.

    Pero la aflicción y la tristeza son peligrosas. Hace varios años, Dios me mostró que la tristeza y la aflicción no son los sentimientos inocentes que creemos. Las fuerzas tras estos sentimientos son en realidad seres espirituales enviados por el mismo diablo para robar, matar y destruir.

    Son parte del bombardeo devastador y satánico que Jesús cargó sobre Sí Mismo cuando murió en la cruz (Isaías 53). Él experimentó dolor y quebranto para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. Si esos sentimientos vienen golpeando a tu puerta, recuerda que no son sensaciones inocentes, sino enemigos letales que Jesús ya venció en el Calvario.

    No vivas como los que no tienen esperanza. Tú eres un creyente que sabe que Jesucristo murió por ti y resucitó. Eso no sólo te da esperanza en lo que concierne a la muerte física, sino que también en toda situación. ¡No aceptes la tristeza!

    Lectura bíblica: Isaías 51:11-16

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    4 min
  • No pases por alto las bendiciones
    «Porque estos sufrimientos insignificantes y momentáneos producen en nosotros una gloria cada vez más excelsa y eterna» (2 Corintios 4:17)

    Es muy fácil poner tus ojos espirituales sólo en los problemas que estás atravesando ¡y pasar por alto completamente las bendiciones! Cuando lo hacemos, terminamos sufriendo por situaciones en las cuales deberíamos regocijarnos.

    Déjame mostrarte lo que quiero decir. No hace mucho tiempo, este ministerio estaba enfrentando grandes presiones económicas. Me levanté en fe contra ellas. Luché contra éstas con la Palabra y en oración.

    De lo que no me di cuenta fue que, durante ese tiempo en que los problemas parecían tan grandes―las bendiciones eran aún mayores. Este ministerio estaba extendiéndose cada vez más, ministrando a más gente, distribuyendo más cartas, componiendo más publicaciones y enviando enseñanzas como nunca antes. Era un tiempo sin igual y era una época para regocijarse. Pero no me daba cuenta de ello por estar tan ocupado pensando en los problemas.

    Mi visión era tan estrecha que lo único que podía ver era la presión. Pasé por tiempos difíciles cuando debía haber proclamado victoria.

    Pero gracias a Dios, Él me despertó antes de que todo acabara. Me despertó a las bendiciones y me recordó que los problemas son temporales y que pueden cambiar, pero que Dios y Su Palabra de victoria nunca cambian.

    Si estás atravesando por momentos difíciles, despierta a las bendiciones que hay a tu alrededor. Serás mucho más eficiente al hacerle frente a los problemas si le das a Dios la gloria por las soluciones que Él ya ha provisto. Quita tus ojos del problema y mira a tu alrededor. ¡Muy pronto estarás proclamando la victoria!

    Lectura bíblica: Salmo 13

    © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

    4 min
  • Vuélvete un experto
    «Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre, pero a los que confían en el Señor no les faltará ningún bien» (Salmos 34:10)

    ¿Sabías que, de acuerdo con la Palabra de Dios, no hay escasez en el Cuerpo de Cristo? Todo lo que podamos necesitar y todo problema que podamos enfrentar ha sido cubierto por la Sangre de Jesús. Sus abundantes y preciosas promesas lo han suplido todo.

    ¿Por qué entonces muchos seguimos en escasez? Porque como dice en Hebreos 5:13, somos inexpertos en la Palabra de justicia.

    Se necesita ser experto para aplicar la Palabra de Dios. Muchos no lo saben. A veces decimos cualquier cosa de la Palabra y tratamos de usarla a nuestra conveniencia. Hacemos una oración sin sentido, y luego decimos: "Bueno, Dios sabe lo que quiero decir", y esperamos que sea contestada.

    Sin embargo, tristemente es gracioso. Nosotros nunca permitiríamos esa clase de negligencia en el ámbito natural. Si nuestro médico entrara, nos arrojara un frasco de píldoras y dijera: "Aquí tiene esto, tómeselo", sin siquiera tratar de examinarnos, saldríamos de ese consultorio para nunca regresar. Sin embargo, nos sorprendemos cuando esa misma actitud de negligencia en el ámbito espiritual, impide que nuestras oraciones sean eficaces.

    Vivimos en una sociedad "instantánea" en la que todo es rápido y fácil. Y muchos dejamos que esa mentalidad afecte nuestra vida con el Señor Jesucristo. Cuando alguien necesita sanidad, irrumpimos por la puerta del hospital, le echamos un poco de aceite en la frente y decimos: "¡Gloria a Dios!" y nos vamos. A veces no se necesita decir más que: "¡En el nombre de Jesús, sé sano!" Pero a veces la situación demanda de otras cosas.

    Ha llegado la hora de despojarnos de esa mentalidad "instantánea" y darnos cuenta de que hay situaciones en las que debemos tomarnos el tiempo y orar en el Espíritu; situaciones en las que vamos a tener que sentarnos y escuchar las instrucciones de Dios.

    Si eres inexperto en cualquier aspecto de la vida ―ya sea sanidad, finanzas o alguna otra cosa― proponte hacerte experto en la Palabra en esa área. Toma tu Biblia. Lee todos los pasajes acerca de sanidad. Lee todos los pasajes que hablan de milagros. Lee las promesas de Dios y de las bendiciones de Abraham.

    Medita en ellas. Pídele a Dios que te hable a través de ellas y te ilumine en la situación que estás enfrentando. No digas cualquier cosa acerca de la Palabra; escudríñala. Ten comunión con tu Padre por medio de ella y pídele que te muestre cómo ser experto a la hora de aplicarla. Con el tiempo, no te hará falta ningún bien.

    Lectura bíblica: Salmo 23

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    6 min
  • Espera por resultados
    «…Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones…» (Santiago 4:2-3)

    ¿Tienes hoy todo lo que necesitas? Si no, ¿cuál es la razón?

    Según la Palabra de Dios, es porque no oras o porque oras de forma incorrecta.

    ¿Qué quiere decir orar de forma incorrecta? En muchos casos, significa orar sin esperar resultados. Muchos creyentes hacen eso. Usan la oración como una clase de talismán espiritual. Sólo juegan con ella. Piensan: "Esto probablemente no funcione. Pero, ¿quién sabe? No hay nada malo en intentarlo".

    ¡Si ésa ha sido tu actitud, entonces cámbiala! Empieza a considerar seriamente la oración. Deja de orar sólo porque es apropiado o porque es el momento en que se ora en el culto de la iglesia. Empieza a orar para obtener resultados.

    Empieza a orar en el Nombre de Jesús, de acuerdo con la Palabra de Dios, y espera recibir lo que pides cada vez que ores. ¿No es eso algo presuntuoso? En realidad, es algo osado y tienes el derecho bíblico para serlo.

    Según la Palabra de Dios, tienes una invitación constante de tu Padre celestial para acercarte confiadamente al trono de la gracia, para que puedas recibir (Hebreos 4:16). Recibir es una palabra que lleva implícita la certeza. Según el diccionario, significa: "Llegar a poseer lo que se busca o solicita".

    Por lo tanto ora, esperando llegar a poseer lo que necesitas; no sólo de vez en cuando, ¡sino en toda ocasión! Cuando las oraciones no sean contestadas, no te alejes diciendo: "Creo que uno nunca sabe lo que Dios hará". ¡Arremete contra el problema con ambas manos! Acude a Dios en oración y ve a la Palabra; establece dónde está la falla y corrige el problema.

    Cuando te acercas a Dios en oración, basado en la Palabra e inspirado por el Espíritu, siempre sabrás por adelantado lo que Él hará. Él te contestará. Dios suplirá lo que necesitas tal como se lo pediste. Empieza hoy a esperar que Él lo haga.

    Lectura bíblica: 1 Juan 5:4-15

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    5 min

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