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Si le das lugar al diablo, él lo ocupará. Tienes que estar alerta y mantener el escudo de la fe en alto porque si no lo haces, él se volverá y te arrebatará el terreno que acabas de conquistar.
Hay personas que han recibido sanidad y han vuelto a su antigua manera de pensar sobre la enfermedad. Han dejado que la fe mengüe y le han dado lugar al diablo. Cuando el enemigo los ataca con algún síntoma pasado, ya no están preparados. Se convierten en víctimas del contraataque.
Tú puedes mantenerte firme contra las asechanzas del diablo y tener éxito. Pero antes de hacerlo, tendrás que tomar tres decisiones de calidad:
Primero, la Palabra de Dios debe ser la autoridad final en tu vida. Alinea tus pensamientos con lo que declara la Palabra.
En seguida, decide vivir por fe en lo que Dios ya ha dicho. La Biblia dice: «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17; RV 95).
Por último, decide que vivirás en el amor de Dios, porque la fe obra por el amor. Sin el amor, la fe no servirá. Sin la Palabra, no podrás tener fe. Así que no trates de tomar alguna de estas decisiones sin las otras dos. Es necesario que tomes las tres al tiempo. ¡Un estilo de vida conforme a la Palabra, a la fe y al amor te mantendrán en una posición de resistencia contra el diablo!
Ahora te sugiero que, a solas con Dios, hagas la siguiente oración: En el nombre de Jesús, me comprometo desde hoy en adelante a vivir de acuerdo con la Palabra de Dios, la fe y El amor de Dios.
¡Decide hoy mismo no darle lugar alguno al diablo!
Lectura bíblica: Juan 15:7-12
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hoy en día nuestra dignidad y decoro son unos de los problemas más grandes en el Cuerpo de Cristo. Nos impiden hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. En lugar de obedecer a Dios, nos preguntamos: "¿Qué pensará la gente de mí si hago eso? ¿Qué sucederá si le ordeno a esa persona que se levante de la silla de ruedas y no lo hace? ¿Qué pasará si comienzo a creer en la prosperidad y no tengo dinero? ¿Y qué hay de eso Dios? ¿Cómo me miraría la gente?".
Si alguna vez has tenido esa experiencia, déjame decirte algo: ¡tu dignidad y decoro no importan!, lo que importa es obedecer a Dios. Cuando se trata de obedecer a Dios, la imagen que tengas de ti mismo no cuenta, y cuanto más pronto la olvides, mejor será.
Pero ¿sabes cuál es la ironía? Una vez que hagas eso, tu reputación mejorará. Es curioso; cuando dejas de preocuparte por tu propia imagen, ésta mejorará. ¿Por qué? Porque cuando los demás te miren, en lugar de ver esa imagen insignificante que tienes de ti mismo, verán la imagen del Señor Jesús emanando desde tu interior.
Por lo tanto, despójate de esa imagen tergiversada que tienes de sí mismo y empieza a cultivar la imagen de Cristo en ti. No te dejes controlar por el temor a lo que los demás puedan decir, sino que motívate por la fe en lo que Jesús puede hacer.
Después de todo, Él nos ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará. Aprópiate de esa verdad, Créela, y Ponla en práctica. Una vez que lo hagas, ¡descubrirás que ya no hay nada que temer!
Lectura bíblica: Romanos 8:29-39
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Jamás te emocionarás con la Palabra de Dios hasta que entiendas que no es sólo una colección de promesas inspiradas por Dios. Es una fuerza viva que conlleva en sí misma el poder para hacer que esas promesas se hagan realidad en tu vida.
¿Te es difícil creerlo?
No debería serlo. Puedes observarlo en el mundo natural todo el tiempo.
Si yo pusiera en tu mano una semilla de tomate y te dijera que dentro de esa pequeña semilla yace el poder para producir un tallo mil veces más grande, para producir hojas, raíces y tomates rojos, no tendrías ningún problema para creerlo. ¿Cierto? Sabes por experiencia que aunque esa semillita no parezca una fábrica de tomates, de alguna manera, en la atmósfera correcta, llegará a serlo.
Jesús nos dijo que la Palabra de Dios obra de acuerdo a ese mismo principio: hay un poder milagroso dentro de ella. Es una semilla que, una vez sembrada por fe en el corazón humano, producirá más bendiciones de las que puedas imaginarte.
Una vez que comprendas ese principio, te entusiasmarás con la Palabra de Dios. Eso es lo que me sucedió a mí.
Hace muchos años visualicé un destello de lo que la Palabra podía hacer. Visualicé un destello del poder que había en ella. Así que puse una Biblia en cada habitación de mi casa y en mi automóvil, y tenía una grabadora de casetes prendida casi todo el tiempo.
Pasaba todo el tiempo posible escuchando la Palabra de Dios porque quería el poder de esa Palabra dentro de mí más que cualquier otra cosa del mundo. Sabía que rompería las barreras de mi vida, barreras que me habían limitado y reprimido por años. Sabía que al leerla no estaba sólo leyéndola, sino sembrando semillas. Semillas de prosperidad, semillas de salud, semillas de protección y semillas de victoria en cada área de mi vida.
No trates a la Palabra de Dios como cualquier libro. ¡No lo es! Es la semilla espiritual que conlleva en sí misma el poder sobrenatural para producir la cosecha de una vida plena. ¡Entusiásmate con ella y comienza a sembrar hoy mismo!
Lectura bíblica: Marcos 4:23-32
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Tú has "crecido" o madurado espiritualmente cuando, mediante la práctica, has entrenado tus sentidos para discernir entre el bien y el mal. Cuando has practicado tanto vivir en el Espíritu como renovar tu mente por la Palabra de Dios, que hasta tu carne sigue habitualmente los caminos de Dios en lugar de los caminos del mundo.
Deténte y piensa por un instante. ¿Hay algunas cosas que tu carne te instigaba a hacer antes de recibir a Jesús como el Señor de tu vida, que ahora ya no las quieres hacer?
Para mí, sí las hay. Por ejemplo, solía fumar y sentía lástima por todos esos cristianos que no podían hacerlo. ¿Pero, sabes qué? Ahora que soy creyente, ya no tengo esa adicción al tabaco. Ni siquiera forma parte de mis pensamientos, y mucho menos de mi vida.
Eso es lo que sucede cuando te alimentas de la Palabra de Dios y renuevas tu mente con ella. Usualmente no ocurre de la noche a la mañana, ni es sencillo. Quizás tu carne luche y forcejee por un tiempo, ya que ha sido adiestrada para seguir los caminos del mundo por largo rato. Pero, si permaneces en la Palabra y sigues creciendo, tu carne puede desarrollar el hábito de la justicia, así como en el pasado desarrolló el hábito de la injusticia.
No dejes que tu espíritu muera de hambre, alimentándolo solamente con leche espiritual de vez en cuando. Forma el hábito de nutrirte con el alimento sólido de la Palabra de Dios todos los días y descubre lo que es la verdadera madurez.
Lectura bíblica: Hebreos 5:11-14, 6:1-3
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Con frecuencia, le pedimos al Señor que solucione los problemas que hay a nuestro alrededor, cuando en realidad lo que Él desea es resolver los problemas en nuestro interior. Por años cometí ese mismo error referente a mi peso. Oré y oré a Dios para que me ayudara a adelgazar. Sin embargo, fracasé muchas veces. Perdí, literalmente, decenas de kilos, sólo para aumentarlos otra vez.
Finalmente un día tomé una decisión firme. Dije: Señor, ¡no daré un paso más hasta que no averigüe qué hacer al respecto! Luego comencé un ayuno, me aparté de los demás, y me propuse estar atento a lo que Dios tuviera que decirme.
Durante ese ayuno, el Señor me reveló la verdadera causa de mi problema. Me mostró que yo quería perder peso, pero que no quería cambiar mis hábitos alimenticios. Yo era como el alcohólico que quiere beber constantemente sin ser afectado por el licor. ¡Quería comer nueve veces al día y seguir pesando 75 kilos!
De repente, me di cuenta de que Dios no sólo quería librarme de los kilos extras que tenía en el exterior, sino también del pecado de la glotonería en mi interior. Ahí mismo y en ese instante me arrepentí de ese pecado. (Ese día comprendí lo difícil que es para un hombre enfrentar el hecho de ser alcohólico. Duele admitir ese tipo de problema). Entonces, en lugar de pedirle a Dios que me librara de mi problema de peso, le pedí que me librara de la glotonería.
Y, efectivamente, Él lo hizo.
Si tus oraciones no parecen estar cambiando los problemas a tu alrededor, quizás sea hora de examinar tu vida y pedirle al Señor que actúe en la raíz del problema.
Lectura bíblica: Salmos 139:1-10, 23-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Como creyente, el poder del Espíritu Santo está en ti. ¡Ese poder no actuará si no es activado!
El Espíritu Santo no te forzará a hacer las cosas. Él no llegará a apagar la televisión, sacarte del sofá y decirte: "Ahora sí, vas a ponerme atención".
No, el Espíritu Santo es un caballero. Él ha sido enviado para ayudarte a hacer la voluntad de Dios, para fortalecerte, para aconsejarte… pero no hará nada de eso hasta que no se lo pidas.
Por esa razón, en la carta de Santiago leemos que debemos orar al enfrentar problemas o aflicciones. Es la oración la que hace que el poder que reside en tu interior se active.
Considera lo siguiente. El Espíritu del Dios todopoderoso… el Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas y que cumplió la Palabra de Dios en la Creación. Ese mismo Espíritu vive en ti, ¡y está esperando que tú le clames!
Si Jesús entrara a tu casa y se sentara a la mesa, dejarías todo para hablar con Él, ¿no es cierto? No le dirías: "Mira Jesús, estoy muy contento de verte. ¡Ojalá tuviera suficiente energía para conversar contigo!, pero no vas a creer la clase de día que he tenido hoy. Todo me ha salido mal. Ahora estoy muy cansado y lo único que quiero es acostarme, y mirar la televisión. Tal vez podamos conversar un rato más tarde".
No harías tal cosa, ¿verdad? Claro que no. Si Jesús estuviera en tu casa, donde pudieras verlo, te postrarías y comenzarías a adorarlo. No te importaría lo cansado que estuvieras ni el día que has tenido. Aprovecharías la oportunidad para tener comunión con Él.
Bueno, escucha esto. El Espíritu Santo vive en ti, esperándote a cualquier hora del día, o de la noche. Él te dice: Estoy aquí para ayudarte, fortalecerte y consolarte. ¡Quiero ayudarte a salir del problema que estás enfrentando!
Él quiere mostrarte algunas cosas—cosas que has estado tratando de solucionar en tus propias fuerzas. Él te está esperando para vencer todo obstáculo en tu vida. Tómate el tiempo para orar. Ora en el Espíritu. Ora con entendimiento. La oración activara el poder que obra en ti, hoy mismo.
Lectura bíblica: Efesios 3:16-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Los momentos difíciles son inevitables. Necesitas saberlo. Es cierto que hemos sido redimidos de la maldición, y no hay nada que Satanás pueda hacer para cambiar eso, pero él te desafiará de todos modos.
Por tanto, no te sorprendas cuando las cosas se pongan difíciles. Habrá ocasiones en las que deberás mantenerte firme solamente por fe y en las que tendrás que hablar y actuar como si lo que Dios dice es cierto, aun cuando no puedas sentirlo, verlo o palparlo en forma natural. Incluso habrá otras ocasiones en las que todo parecerá terrible. Es en esos momentos cuando deberás soportar el sufrimiento como un buen soldado de Cristo.
Mucha gente oye la palabra de fe acerca de la sanidad o la prosperidad, y piensan: "¡Oye! Voy a intentarlo". Luego, cuando llegan los momentos difíciles, se dan por vencidos.
Déjeme advertirte que vivir por fe no es algo que intentas. Se trata de un estilo de vida. Lo haces en los momentos difíciles; lo haces cuando todo es fácil. Vives por fe siempre, pues no lo haces sólo para obtener los beneficios, sino porque sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).
Quizás las cosas se pongan un poco difíciles, pero déjame asegurarte que saldrás siempre adelante si soportas el sufrimiento como un buen soldado de Cristo. Si no desmayas ni te apartas de la fe, tendrás la victoria. Él único cristiano derrotado es ¡aquel que se da por vencido!
Lectura bíblica: Números 14:1-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Una vez que comienzas a creer que la voluntad de Dios es prosperarle, te preguntarás: ¿Cómo va a hacerlo? ¿Me enviará un cheque por correo? ¿Empezarán a llover billetes?
Claro que no. Él Señor primero prosperará tu alma. Él sembrará semillas de prosperidad en tu mente, en tu voluntad y en tus sentimientos; y cuando estas semillas crezcan, producirán una gran cosecha material.
Consulta el libro de Génesis y lee la historia de José. Encontrarás un ejemplo perfecto de lo que te estoy hablando.
Cuando José fue vendido a los egipcios, no tenía ni un solo centavo. Ni siquiera era un hombre libre. Había sido vendido como un esclavo. Pero, en medio de su esclavitud, Dios le dio tanta sabiduría y capacidad que hizo posible que su amo prosperara. Como resultado de esto, él encargo a José de todas sus posesiones.
Más adelante, José fue encarcelado. En la prisión no hay muchas oportunidades para ascender, ¿cierto? Pero Dios le dio entendimiento como a ningún otro hombre en Egipto. Ese entendimiento le abrió las puertas para un puesto en la corte de Faraón; no como esclavo, sino como el hombre más reconocido en todo el país después del mismo Faraón.
José se paseaba en un carruaje y la gente, literalmente, se inclinaba ante él. Durante la época de hambruna, José estuvo a cargo de todo el alimento: ¡a eso le llamo prosperidad!
¿Cómo hizo Dios todo eso? Lo hizo al prosperar el alma de José. Incluso cuando su situación llegó a ser sombría y sus problemas se volvieron imposibles, Dios pudo revelar los secretos espirituales que abrirían la puerta del éxito para él.
Por eso es que el método de Dios para prosperar es tan emocionante. Da resultado en cualquier lugar. Funciona en los países más pobres del mundo, así como en los Estados Unidos. Y puedes estar seguro de que ¡dará resultado en tu vida!
Lectura bíblica: Génesis 39
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio, y dio… y dio.
Ése es el mensaje que la Biblia nos comparte de principio a fin. Parece algo muy simple; sin embargo, en realidad, pocos lo entienden.
Podemos entender la idea de un Dios poderoso. Podemos entender la idea de un Dios que desea que le sirvan. Pero, ¿comprender a un Dios Todopoderoso que nos ama tanto que desea dar por sobre todas las cosas? Es difícil de comprender.
Por miles de años, Dios ha estado obrando para derramar la revelación de Su amor en los corazones de los hombres. Ha hecho promesas amorosas de bendición y protección. Pero siempre ha enfrentado el mismo obstáculo: seres humanos que no pueden aceptar esas promesas como ciertas.
La historia de Abram es un ejemplo perfecto. Abram no estaba acostumbrado al concepto de un Dios dadivoso. Después de todo, él había sido adorador de la luna, y la luna nunca había hecho nada por él. Entonces, conoció a El Shaddai: el que es mayor que todos, el Dios omnipotente. Lo primero que El Shaddai quería hacer era darle bendiciones.
Las promesas de Dios asombraron tanto a Abram, que no podía creerlas. Abram le preguntó: «Señor, ¿y cómo sabré que realmente voy a recibir estas cosas?» (Lee Génesis 15:8).
¿Sabes cómo le respondió Dios? Estableciendo un pacto de sangre. Ese pacto resolvió para siempre cualquier pregunta que Abram pudiera tener acerca del amor y la fidelidad de Dios. Al derramarse la sangre, Abram supo que Dios hablaba en serio.
Dios estableció el mismo pacto de sangre contigo: sacrificó a Su propio Hijo. El cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús son la prueba eterna del amor de Dios por ti. Por medio de la Comunión, Él nos insta a recordarlo una y otra vez, con el fin de que cuando nuestra fe en las promesas de Dios comience a flaquear, «tengamos un sólido consuelo» (Hebreos 6:18).
Medita en el pacto que Dios hizo contigo para recibir una revelación refrescante de Su amor por ti. Toma el pan y la copa. Preséntate ante el Señor y recibe la Comunión. Medita en el cuerpo y la sangre de Jesús, los cuales te han hecho miembro de la familia del Dios todopoderoso gracias al pacto de sangre. Deja que te ayuden a despejar toda duda acerca del amor de Dios por ti. Jamás dudarás de Sus promesas una vez que hayas creído en Su amor.
Lectura bíblica: Génesis 15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Como creyentes, ¡debemos guardar nuestras palabras! Debemos dejar de hablar como si éstas no fueran importantes, y empezar a hablar como si nuestra vida dependiera de ellas, porque, según la Palabra de Dios, ¡sí depende! (Proverbios 18:21).
Muchos tenemos lo que Proverbios 19:1 llama: labios perversos. Tener labios perversos no es sólo mentir y maldecir. Se refiere a una boca desobediente. Significa decir cosas que van en contra de la Palabra de Dios.
Todos lo hemos hecho alguna vez. Por ejemplo, decimos que estamos confiando en Dios para que nos sane, pero luego le decimos a alguien: "¡Este dolor me está matando!".
¡Eso es tener labios perversos! Es hablar contrario a lo que afirma la Palabra de Dios.
"Por favor, hermano Copeland, sé que dije eso, pero no fue lo que realmente quise decir".
Escucha: el mundo espiritual no obra conforme a lo que has querido decir. Funciona de acuerdo a lo que dices. Leemos en Marcos 11:23: «Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: "¡Quítate de ahí y échate en el mar!", su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá».
Observa, este versículo no dice que será hecho lo que has querido decir, sino lo que digas. Lo que digas es lo que cuenta.
No estoy sugiriendo que te compliques la vida preocupándote acerca de cuál será tu próxima frase. Usa la sabiduría que Dios te ha dado. Enséñale a tu boca a ser obediente a la Palabra de Dios. Entonces, cuando más la necesites, encontrarás esa misma Palabra arraigada abundantemente en tu interior.
Lectura bíblica: Proverbios 10:11-21
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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