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Hay cierta dimensión de la vida que sólo podrás experimentar cuando tomes la decisión de agradar al Padre en todos los aspectos de tu vida. En esa dimensión, Cristo se te manifestará de una manera más real.
A comienzos del siglo XX, Dios derramó Su Espíritu y comenzó un avivamiento en la calle Azusa. Fue un tiempo maravilloso en el que muchas vidas fueron transformadas. Las cosas del mundo perdieron su importancia. Sucedían cosas sobrenaturales, mientras Dios se manifestaba en presencia de todos.
Aquellos involucrados en ese avivamiento, empezaron a ser conocidos en el mundo como personas "santas". Se las denominó así porque era evidente que eran diferentes a los demás. Abandonaron cualquier cosa que creían que no agradaba a Dios. Estaban tan cautivados con el poder de las cosas espirituales que no tenían interés por las cosas naturales.
Hoy en día, pocos creyentes saben lo que significa la "santidad", y aún son menos los que entienden el derramamiento de Dios que cae sobre los que se atreven a seguirla.
El término santidad significa: "Apartado para Dios". Es lo que haces con tu vida cada día; es ordenar tu conducta de acuerdo con la Palabra de Dios y el consejo del Espíritu. La santidad es el hábito de estar en un mismo sentir con Dios, apartándose de los caminos del mundo y siguiendo los del Señor. La santidad no es resultado de la casualidad; la misma requiere de una decisión voluntaria. Toma esa decisión hoy mismo.
Ama a Dios con todo tu corazón al guardar Sus mandamientos. Él te mostrará Su amor y se te manifestará con poder en formas inusuales. Él descenderá sobre ti como lo hizo sobre los creyentes de la calle Azusa,—y el avivamiento verdaderamente comenzará en ti.
Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 4:1-8
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Sólo la Palabra viva del Dios omnipotente es lo suficientemente poderosa para disciplinar tu carne. Es la única que puede hacerte pensar, mirar, hablar y actuar como un creyente nacido de nuevo.
Cuando me convertí, el vicio horrible de fumar dominaba mi vida. Traté por todos los medios posibles de dejarlo, pero nada funcionó. Después de varios meses de luchar y fracasar, decidí asistir a una campaña en la iglesia de Hilton Sutton en Houston, Texas. Antes de entrar a la iglesia, escondí los cigarrillos en la visera del auto.
En ese tiempo, aún no había aprendido mucho de la Palabra y tampoco había visto el poder de Dios en acción. Así que cuando comencé a oír a esos ministros predicar ungidos por el Espíritu Santo, esto llamó mi atención. Había sido cautivado por la Palabra viva. Mis deseos cambiaron, y lo único que deseaba era conocer más a Dios. Por primera vez en mi vida, las Escrituras cobraron vida.
Al terminar la campaña, ya de regreso a casa, encontré los cigarrillos que había dejado en la visera del auto y me di cuenta que no me habían hecho falta.
¿Qué había sucedido? La Palabra me había alejado del deseo de fumar y me había dado el poder para disciplinar la carne. Cuando vi a Cristo a través de la Palabra y bajo la unción del Dios todopoderoso, fui libre ¡no sólo del vicio de fumar, sino también del deseo de hacerlo!
Déjate cautivar por la Palabra viva y descubre el poder que puede hacerte libre para siempre.
Lectura bíblica: Salmos 119:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Muchos creyentes no están seguros de poder oír o reconocer la voz de Dios. Temen no poder discernir cuando el Espíritu de Dios les esté hablando.
Pero lo que aún no saben es que, según la Biblia, oír la voz del Espíritu es un privilegio que posee todo creyente (Romanos 8:14). Sin embargo, para ejercer ese privilegio, primero debes recibirlo por fe y colocarte en posición de oír.
Recuerda esto la próxima vez que el diablo trate de decirte que no podrás oír la voz de Dios.
Jesús dijo que Sus ovejas reconocen Su voz y que no siguen la voz de un extraño. Ésa es una promesa de Dios para ti. El Espíritu Santo nunca te guiará en dirección contraria a la Palabra escrita de Dios (Juan 16:13). Por eso, si no sabes qué dice la Palabra, te será más difícil discernir el consejo del Espíritu.
Medita en la Palabra y estúdiala para que aprendas a reconocer la voz de Dios. Sigue las instrucciones que Dios le dio a Josué, y medita en las Escrituras de día y de noche. Obedece siempre lo que dice la Palabra, no sólo cuando sea más fácil, sino todo el tiempo. Se obediente aún en las cosas más insignificantes.
La obediencia constante a la Palabra de Dios te hará madurar y afinará tu oído espiritual para que puedas reconocer la voz del Espíritu Santo. Pronto podrás reconocerla tan fácilmente como reconoces la voz de tu mejor amigo.
Así que, en lugar de preguntarte si puedes o no oír la voz de Dios, más bien espera oír Su voz. Luego, permanece en la Palabra para que puedas afinar tus oídos espirituales.
Lectura bíblica: Juan 10:1-9
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
¡La alabanza precede a la victoria!
La Biblia nos cita un claro ejemplo de esta verdad en 2 Crónicas 20. Allí, la Biblia nos relata que una gran multitud de ejércitos marchaba en contra de Israel. El ejército de Israel era tan inferior en número que no sabía qué hacer. Entonces, todos ayunaron y oraron hasta que recibieron una palabra de Dios: "No tengan miedo ni se acobarden cuando vean a esa gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino mía" (2 Crónicas 20:15; AMP).
¿Sabes qué hicieron ellos en respuesta a esa palabra? Organizaron un coro de alabanza. Sí, eso fue lo que hicieron. Pusieron a algunos a cantar y alabar a Jehová, y los enviaron ¡al frente del ejército! Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, en la Palabra vemos que: "El Señor hizo que aquellos hombres cayeran en sus propias emboscadas y se mataran entre ellos mismos".
Cuando todo terminó, ningún israelita había caído—y ninguno de sus enemigos había escapado. Es más; cuando fueron a tomar el botín, encontraron tanto ganado, tantas mercancías, tantos vestidos y otras cosas de gran valor, que les tomó tres días para recogerlo todo.
¡Eso es obtener una gran victoria! Y todo comenzó con la alabanza.
¿Deseas disfrutar de ese tipo de victoria? Entonces, levántate y di: "¡Gloria!". Después de todo, te encuentras en la misma situación en que estaban los israelitas. Tienes un ejército que marcha en tu contra, pero Jesús ya derrotó a tus enemigos. Ya ganó la batalla por ti el día que resucitó.
Sólo debes confiar en Él y comenzar a alabarle. Empieza hoy a proclamar esas alabanzas. Decláralas, cántalas y proclámalas en la cara de tu enemigo. Una vez que las oiga, él sabrá que no tiene ninguna oportunidad de derrotarte.
Lectura bíblica: 2 Crónicas 20:1-22
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Años atrás, Dios habló al corazón de Gloria una frase que jamás olvidaré. Ella había estado pidiéndole que le enseñara a vivir en el Espíritu, para así operar en una mayor plenitud del poder sobrenatural de Dios.
Dios le dijo: El poder reside en la constancia.
Comprender esta revelación fue difícil para mí. Desde el punto de vista natural, yo puedo ser de todo menos constante. Mi naturaleza humana tiende a ser como un sube y baja: animado un día, desanimado al día siguiente. Pero, gloria a Dios, no necesito depender de mi naturaleza humana para seguir adelante. Jesucristo mora en mi interior, y ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos!
Cristo no es inconstante. Él no cambia de opinión de un día para otro. Él es constante, y si lo buscas cada día más, aprenderás a serlo también.
A la mayoría de creyentes no le interesa eso. Por esa razón, hay tantos "fracasados en la fe". Son creyentes que un día están firmes en la Palabra y al día siguiente flaquean.
Necesitamos ser constantes. Jesús dijo que si permanecemos en Su Palabra, seremos verdaderamente Sus discípulos, y conoceremos la verdad, y esa verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). El creyente que es constante recibe revelaciones que el inconstante nunca ve.
Decídete ahora mismo a ser perseverante. No planifiques tu día de hoy en la lectura bíblica de ayer; planifícalo en la lectura bíblica de hoy. Empieza con la Palabra hoy, permanece en la Palabra todo el día y termina tu día con la Palabra. Al día siguiente, levántate y haz lo mismo.
Hay poder en la perseverancia. No seas un cristiano que se apaga y se enciende, sino uno que es constante en la Palabra de Dios, todos los días.
Lectura bíblica: Colosenses 1:14-23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
La gente hace de todo un poco para obtener conocimiento de parte de Dios, cuando lo único que debieran hacer es ir a la Biblia. Dios no está escondiéndose de nadie. Su voluntad es que cada hombre y mujer experimente la revelación de Su conocimiento.
Quizás digas: "Bueno, hermano Copeland, Dios no le dará a todos esos pecadores ningún tipo de revelación". ¿En serio? Entonces, ¿por qué Él envía evangelistas a predicarles? ¿Por qué crees que envió Su Palabra? ¡Para revelar la verdad!
Por lo tanto, si quieres conocer de esa verdad, sólo abre la Biblia y léela. En su totalidad… no sólo las partes que aparecen en rojo. Ésas no son las únicas cosas que Jesús dijo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Génesis. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Éxodo. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Números. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Deuteronomio. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Levítico. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Él habló todo lo que se encuentra escrito en Romanos. Él habló todo lo que se encuentra escrito en tu Biblia. ¡Él es la Palabra de Dios!
De hecho, si lees el tercer capítulo de Gálatas, descubrirás que toda promesa hecha a Abraham era ¡para Jesús! Esas promesas son las que lo manifestaron en este mundo, y lo capacitaron para sanar y libertar a la gente. Él no ministró con algún poder especial que nadie más podía tener. Su ministerio se basó en las revelaciones que recibió de la Palabra escrita de Dios al usar su fe.
Cuando el diablo lo tentó, Jesús no peleó en contra de sus ataques con una legión de ángeles asignada para protegerlo porque era el Hijo de Dios. Jesús enfrentó a Satanás con la frase: "Escrito está".
Dios te ha equipado con las mismas armas para que hagas lo mismo. Te ha dado Su Palabra escrita y también al Espíritu Santo para que puedas entenderla. Él está siempre dispuesto a darte el conocimiento que necesitas. No tienes que exprimirlo; sólo abre tu Biblia, y deja que comiencen las revelaciones.
Lectura bíblica: Juan 16:7-15
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Ser especial. No es una meta para la mayoría de nosotros, ¿cierto? Pero debería serlo. Dios nos ha llamado a ser linaje escogido; a vivir de tal manera que el mundo se dé cuenta de que somos pruebas vivientes del amor y el poder de Dios (1 Pedro 2:9).
Por ejemplo, Él no quiere que padezcamos con el resto del mundo. No quiere que suframos las dolencias, ni las enfermedades, ni la pobreza, ni los fracasos del mundo. Dios nunca ha querido esas cosas para Su pueblo.
La Biblia nos da un ejemplo claro de esto cuando Israel estuvo cautivo en Egipto. Faraón se había rehusado a liberar a los israelitas y Dios permitió que las tinieblas cubrieran toda la región. La oscuridad fue tan densa en todo Egipto que nadie pudo hacer nada por tres días.
Sin embargo, vemos en Éxodo 10:23 que «todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones».
¡Qué ejemplo tan impresionante de la manera en que Dios desea que vivamos! Deberíamos estar glorificando a Dios por el milagro de disfrutar una vida victoriosa. La gente debería decirnos continuamente: "Supe cómo Dios te sanó" o "me contaron cómo Dios te ha prosperado y cómo salvó a tus hijos".
Por lo tanto, sigue adelante. Pon en práctica la Palabra de Dios en tu vida y atrévete a recibir las ricas bendiciones que le pertenecen a todo creyente. Utiliza la Palabra para delimitar tus alrededores, pintando señales espirituales de advertencia para el diablo. Señales que digan:
"¡Vete de aquí! De acuerdo con la Palabra de Dios, ya no te pertenezco. Mi familia no te pertenece. Mi salud no te pertenece. Mi dinero no te pertenece. Mi ministerio no te pertenece. Pertenezco a otro Reino. Ahora, ¡aléjate en el nombre de Jesús!".
¿Suena algo especial? Me alegra. ¡Dios te ha llamado precisamente para eso!
Lectura bíblica: Éxodo 10:20-29
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Quizás estés enfrentado a un gigante. Tal vez sea una enfermedad, un fracaso, escasez financiera o algún otro tipo de problema. Pero no dejes que ese gigante te asuste. Tú tienes un arma secreta. Es la misma que una vez convirtió a un pastorcillo en un campeón vencedor de osos, leones y gigantes. El arma no es nada menos que un pacto de sangre con el Dios Todopoderoso.
En los días de David, la circuncisión era la evidencia de ese pacto. Por eso, cuando David dijo que Goliat era un filisteo incircunciso, él estaba diciendo: "Este hombre podrá ser un gigante y podrá ser muy fuerte; pero no tiene ningún pacto con Dios, y por eso lo venceré".
Al igual que David, tú también tienes un pacto. Pero el tuyo es mejor. El pacto que David tenía otorgaba bendiciones en abundancia a quienes lo guardaban; sin embargo, también incluía maldiciones para aquellos que no lo hacían.
Tu pacto ha cambiado. Tu pacto es el Nuevo Pacto que Jesús compró con Su propia sangre, y no depende de lo que tú hagas, ni de tus propias fuerzas. Sólo depende de Él y de lo que Él ya ha hecho. ¡Él ya lo hizo todo! Lo único que debes hacer es creerlo, y recibirlo.
Lee Deuteronomio 28:16-68 en este instante. Allí encontrarás la lista de todas las maldiciones de las que Cristo te ha librado. Es más, podríamos llamarla "la lista de los gigantes que Jesús venció por ti". La misma incluye toda maquinación que el diablo pueda alguna vez utilizar en tu contra.
Léela, y regocíjate. ¡La lista incluye todas las cosas de las que Dios ya te ha sanado y de las que te ha librado!
No dejes que ningún gigante te intimide. Tú tienes un pacto de sangre con el Dios todopoderoso, y no hay ninguna situación "incircuncisa" sobre la faz de la Tierra que pueda quitarte la victoria.
Lectura bíblica: Gálatas 3:13-29
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Como creyente, estás destinado a ser moldeado en la imagen de Jesús y a crecer en el Espíritu, hasta lucir tal como Él. El poder sobrenatural de Dios comenzó ese proceso el instante en que naciste de nuevo. Tu interior fue transformado en forma instantánea; pero manifestar esa transformación interna en tu exterior depende principalmente de ti. Crecemos espiritualmente de la misma forma que lo hacemos físicamente.
¿Qué puedes hacer para acelerar este proceso de crecimiento?
Invierte más tiempo en las cosas del Espíritu que en las cosas de la carne. Dedícate a la Palabra de Dios y pasa más tiempo en comunión con Él. Disponte a alejarte de las distracciones cotidianas y a estar a solas con Dios, para que Él pueda guiarte, enseñarte y compartir Su semejanza contigo.
¿Has notado que cuando pasas mucho tiempo con personas de carácter fuerte, serás automáticamente influenciado por ellas? Te hallarás de repente haciendo lo mismo que ellos hacen: su forma de ser te afectará. Será inevitable, especialmente si son personas que respetas y admiras.
Lo mismo sucede en tu relación con Dios. Si pasas mucho tiempo con Él, Su influencia empezará a plasmarse en tu vida. Los caminos de Dios serán tus caminos.
Entonces, ponte a Su disposición al orar en el Espíritu, alabándolo y amándolo. Invierte tiempo en Su Palabra, rodeado de personas que aman Su Palabra y la ponen en práctica.
Sin proponértelo, percibirás que algo está cambiando. Encontrarás que tu carácter se vuelve más como el de Él. Comenzarás a pensar como Él lo hace, a hablar como Él e incluso a actuar como Él. Su imagen comenzará a proyectarse, desde tu propio interior.
Lectura bíblica: 1 Corintios 3:5-18
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Alguna vez has pensado en David y te has preguntado lo siguiente: ¿Cómo David, un joven pastor, se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios, y llegó a ser alguien tan fuerte en el espíritu que Dios lo escogió para ser el rey de Israel? Yo lo he hecho.
De hecho, le pregunté al Señor al respecto, y me mostró que la revelación fue la que convirtió a David en un hombre espiritualmente poderoso, aquella que provino de las muchas horas de meditación en las cosas de Dios. Me imagino que el día en que escribió el Salmo 23, David se encontraba meditando en la bondad de Dios y cantándole alabanzas. Él estaba teniendo comunión con Dios cuando, de repente, la Unción del Señor vino sobre David y el exclamó: "¡El Señor es mi pastor!".
Sin duda se acordó de las ovejas que cuidaba cuando era joven: "Me enfrenté a la muerte por esas ovejas. Las guíe a lugares de pastos verdes y de aguas frescas, limpias y tranquilas". Continuó meditando en esas cosas, y se llenó de emoción: "Cuando me enfrenté al león y al oso, ¿no colocó Dios una mesa delante de mí en presencia de esos enemigos? Él me dio la victoria. ¡Mi Dios! ¡Mi Dios peleará por mí! «¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!».
Esa revelación invadió a tal punto el alma de David, que el diablo no pudo hacer nada para quitársela. Por eso, cuando Goliat estaba burlándose de Israel, David salió a pelear contra él. Todos los israelitas le tenían miedo, excepto David, porque en su ser había una revelación que decía: «Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo» (Salmos 23:4). Esa revelación le dio a David el valor y el poder no sólo para decir: «yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado» (1 Samuel 17:45), sino también para incrustar una piedra en la frente del gigante.
¿Está el diablo buscando cómo destruirte? Haz lo mismo que David. Medita en Dios y en Su Palabra. Canta alabanzas al Rey. Ten comunión con el Señor hasta que la revelación de quién es Él en ti empiece a inundar toda tu alma. Luego, dile al diablo: "Tú no me matarás. ¡Jehová es mi Pastor!". Pégale con la piedra del conocimiento adquirido por revelación divina, y lo dejarás fuera de combate, en toda ocasión.
Lectura bíblica: Salmo 23
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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