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Lo que decimos se convierte en realidad. Como creyentes, sabemos que ésa es una verdad bíblica vital. La vemos en Marcos 11:23, Mateo 21:21, Santiago 3:2 y muchos otros versículos. Sin embargo, la olvidamos a menudo. Nos hemos permitido hablar como el mundo lo hace, en lugar de confesar la Palabra. Y con el tiempo, recibimos lo que hemos estado articulando: tragedias. Si has tenido esa experiencia, recuerda que lo que posees en tu vida es producto de tus palabras. Para que puedas cambiar lo que tienes, deberás cambiar lo que sale de tu boca. Para cambiar el rumbo de tu vida —de muerte a vida, de enfermedad a salud, del fracaso al éxito—deberás controlar tus palabras. Es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ésa es la clave: ¡tienes que decirlo para que se cumpla! ¿Cómo se empieza? Primero, recuerda que no es sólo un asunto natural, pues es una ley espiritual. Por lo tanto, debe hacerse con poder espiritual. En Santiago 3:7-8 vemos que la lengua no puede ser domada con el mismo poder con que se doma a los animales. Se necesita la sabiduría de Dios. La Palabra es la sabiduría de Dios (Proverbios 2:6). Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. Eso significa que se necesitan las palabras de Dios para sujetar nuestra lengua. Segundo, arrepiéntete por haber permitido que otros, y no el Espíritu Santo, usaran tu lengua. Luego, entrégale tu lengua a Jesús y decide que hablarás palabras de amor, fe, gozo, paz y gracia. Las palabras de fe detienen los dardos de fuego del infierno. Tercero, haz lo que Jesús dice en Marcos 4:24: «…Fíjense bien en lo que oyen…». Escúchate, analiza, piensa, y pregúntate: "¿Quiero que suceda lo que acabo de decir?". Si la respuesta es negativa, detente y corrígete en ese mismo instante. Reemplaza las palabras negativas con alabanzas (Efesios 5:4). Si has sido descuidado en lo que has dicho, transforma el curso de tu vida cambiando tus palabras. Pídele al Señor que guarde tu boca (Salmos 141:3). Activa el poder de la lengua para que funcione a tu favor, deja de usarla para causar desastres, y empieza a usarla para hacer milagros. En tu boca hay un milagro.
Lectura bíblica: Santiago 3:1-13
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Cuando se trata de la fe, muchos creyentes sienten como si estuvieran inmovilizados por completo. Sin importar cuánto se esfuercen, les parece que no pueden progresar.
Si observas sus vidas, podrás ver la causa. No han puesto sus pensamientos en orden. Por un lado dicen: "Oh, sí, amén, yo creo en la Palabra". Por otro, hablan de incredulidad como si fuera la última moda. "Sé que Dios dice que Él nos prosperará, pero en verdad, mi negocio va tan mal que me sacará úlceras. No puedo ni dormir de la preocupación".
Si indagas más a fondo, te darás cuenta de que sus acciones no se correlacionan con la Palabra: "Bueno, tu entiendes hermano, es imposible que yo diezme con mi ingreso. ¡Me iría a la quiebra!".
La fe de nada le servirá a alguien así.
Eres un ser tripartito: eres un espíritu, tienes un alma —la cual está conformada por la mente, la voluntad y las emociones— y vives en un cuerpo. Cada una de estas partes cumple un papel específico en tu vida de fe. Las tres tienen que estar en común acuerdo, ¡antes de que puedas lograr algo!
Empieza por alimentar tu espíritu con la Palabra de Dios. Así como el cuerpo desarrolla fuerza física cuando lo alimentas, también el espíritu desarrolla fuerza espiritual cuando lo alimentas con la Palabra. Esa fuerza espiritual se llama fe. Cultiva esa fe para que tu espíritu pueda dominar sobre las otras dos partes.
Luego, alinea tu alma. Enfoca tu mente en "las cosas de arriba". Medita en la Palabra hasta que tus pensamientos se sometan a ella. Sigue meditándola hasta que tus emociones también se rindan a ella.
Por último, alinea tu cuerpo. Una vez que tu espíritu esté de veras cimentado en la Palabra, no será difícil poner a tu cuerpo de acuerdo. El cuerpo no es el líder—es un seguidor; éste hará lo que le órdenes. Comienza a enseñarle a tu cuerpo a actuar de acuerdo con la verdad que has sembrado en tu mente y en tu espíritu, y lo hará sin ningún problema.
No trates de andar en fe con tus pies atados. ¡Ponte de acuerdo! Armoniza tu espíritu, tu alma y tu cuerpo—y la Palabra te llevará tan lejos como tú quieras.
Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:14-24
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
A menudo nos perdemos lo que Dios quiere hacer por nosotros, sólo porque Él no hace las cosas como nosotros creemos que debería hacerlas. Por ejemplo, nos ponemos a pensar en la manera en que va a sanarnos. Pensamos que enviará a algún predicador famoso a imponer sus manos sobre nosotros o que el Señor nos derribará con una descarga de Su poder. Pero cuando no lo hace así, nuestra fe decae y arruinamos lo que Él había planeado hacer.
Eso fue lo que hizo Naamán. Él fue a Eliseo con la esperanza de ser sano de una manera en particular. Cuando no sucedió así, la Biblia nos dice que él se fue furioso.
Lo que Eliseo le mandó que hiciera era fácil. Él tenía que sumergirse siete veces en el río Jordán. Naamán pudo haberlo hecho, pero ésa no fue la forma en que él pensó que sería sano. Este hombre creyó que Eliseo lo sanaría con sólo pasar sus manos sobre él, e invocar el Nombre del Señor.
Naamán salió precipitadamente. Pero de no haber sido por uno de sus siervos que lo convenció de obedecer lo que Eliseo le había dicho, él hubiera perdido su sanidad.
Yo era así. Deseaba tanto ver cosas espectaculares de parte de Dios que estaba perdiéndome las que Él tenía planeadas para mí. Cuando lo entendí, dejé de buscar cosas grandes y espectaculares, y sólo me limité a esperar que Dios cumpliera Su Palabra.
Recuerdo una noche en la que fui a una campaña con el tobillo muy lastimado. El dolor era tan intenso que recorría desde mi pie hasta llegar a mis hombros. Pero fui con la esperanza de que Dios me sanara.
Durante la alabanza ignoré ese dolor; cantaba y a alababa con los demás. Cuando empezó la predicación, tomé mi Biblia y me sumergí en la Palabra. Y como era de esperar, en algún momento del servicio recibí mi sanidad. No sé a qué hora sucedió. No sentí nada especial, ni vi destellos de luz alguna. Ni siquiera me di cuenta de que había sido sano, sino hasta después del servicio. Iba llegando a la puerta cuando pensé: ¡Gloria a Dios! Mi pie está bien.
No dejes que tus propias ideas, acerca de cómo obrará el Señor, te quiten tu sanidad, tu liberación o tu prosperidad. Sólo confía en Dios y deja que Él haga las cosas como Él sabe hacerlas. Él actuará poderosamente en ti.
Lectura bíblica: 2 Reyes 5:1-14
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hay quienes dicen que algunas de las enfermedades que se han desencadenado, como el SIDA, son el medio que Dios usa para castigar a la gente inmoral de nuestros tiempos. Pero esa acusación no tiene ningún fundamento bíblico.
Dios no envía enfermedades a la raza humana. De hecho, si hay alguien en el cielo y en la Tierra que aborrece las enfermedades, es Jesús. El diablo es quien trata de decirnos lo contrario al promover la mentira y al tratar de convencernos de que Dios es quien causa tales enfermedades en la gente; él sabe que si la víctima cree tal cosa, se alejará más de Dios—y ése es su objetivo.
Es tiempo de que, como creyentes, pongamos un alto a esa mentira. Hace algún tiempo el Señor habló a mi corazón, diciéndome: Ministra a los que están sufriendo. Diles que no fui Yo quien les causó tal cosa. Diles que ¡Yo soy su Libertador!
Esa palabra no era solamente para mí, sino para todo el Cuerpo de Cristo. Es necesario que le digamos a los que han sido afectados por el SIDA, o por cualquiera otra enfermedad, que Jesús tiene autoridad sobre ellas. También debemos decirles que Dios los ama, y que Él desea y tiene el poder para sanarlos.
Dios no es el responsable del sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Ésa es una horrible mentira que el diablo ha estado divulgando por todo el mundo. Si tú y yo hacemos bien nuestro trabajo, muy pronto se empezará a divulgar otra clase de noticia. Esa noticia proclamará que Jesucristo no es quien los arroja en cautiverio; por el contrario, ¡Él es el único que puede liberarlos!
Lectura bíblica: Mateo 9:18-26
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte.
Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos.
Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en 1 Pedro 5:7 que debemos cargarlas todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas.
Cada mañana tu confesión debe ser: "No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor".
Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: "Hermano Copeland, podrías prestarme tu auto", yo le diría: "No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo".
Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: "¿Y si algo terrible te sucediera?", podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas.
Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él.
Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca jamás.
Lectura bíblica: Salmo 55
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Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios.
La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno.
Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús.
Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura… En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos…» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: "Vayan y sean Mis pies… Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por lo tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo".
Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir?
¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer.
La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo.
¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria.
Lectura bíblica: Génesis 3:1-14
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea.
No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo.
1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor.
Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde.
Lectura bíblica: Salmos 108:1-6
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo.
A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores.
Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo.
¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe.
En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6).
Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también puede estar en Él.
Lectura bíblica: Marcos 4:35-41
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo.
Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven.
Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse.
No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa.
El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes.
Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema.
Lectura bíblica: Mateo 14:22-33
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
Hoy en día, muchos padres cristianos desperdician su tiempo preocupándose por sus hijos.
Años atrás, Gloria y yo nos percatamos de que el diablo estaba tratando de aventajarnos con nuestros hijos, así que un fin de semana consultamos nuestra concordancia y cuatro o cinco versiones de la Biblia. En seguida, empezamos a buscar citas bíblicas y a escribir oraciones con respecto a ellos.
Arremetimos contra el diablo con la Palabra de Dios, y empezamos a declarar: "Gracias Dios porque nuestros hijos no se irán al infierno. ¡Alabado sea Dios porque ellos son enseñados por Jehová y grande es su paz!" En lugar de caminar ida y vuelta preocupados por el problema, caminábamos ida y vuelta alabando a Dios por la solución.
Las circunstancias no cambiaron en forma instantánea. Tuvimos que atravesar por momentos difíciles; sin embargo, la Palabra comenzó a cambiar las circunstancias. Hoy en día, mis hijos le sirven al Señor con todo su corazón.
Si tus hijos están en problemas, no desperdicies tu tiempo preocupándote. ¡Empieza a creer! Haz que la Palabra obre en la vida de ellos. Ata al diablo con ella, y dile en su cara que no puede controlarlos. Luego, sigue las instrucciones que se encuentran en Mateo 9:38 (NTV): «Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros…», al campo para que puedan alcanzar a tus hijos. Dios sabe a quién enviar, alguien al que sí escucharán, y además sabe cómo llevar a estas personas en el momento justo.
Aférrate a la Palabra y no te des por vencido respecto a tus hijos. Tarde o temprano, esa Palabra se aferrará a ellos.
Lectura bíblica: Salmo 127
© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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