Si yo fuera Ogro, de Mónica López y Valeria Dávila.
¡Levante la mano el que quiera jugar a ser un ogro! Pero no cualquier ogro, ni uno de peluche que asuste poco. Un ogro de verdad, con dientes filosos y boca babosa, el más gruñón de todos, ermitaño y capaz de comerse seis elefantes de un solo bocado.