En una noche de invierno, en un pesebre humilde, un niño pobre nace entre señales de milagros. Aparece un segundo niño, igualmente pobre, pero entre señales de desgracias. El destino los llevará a encontrarse una última vez. Al final de todo, un pequeño acto de bondad, un atisbo de calidez humana, puede hacer la diferencia entre el cielo y el infierno.