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Él le ofrecía placeres increíblemente tentadores…
Cuando descubrió que podría ser el nuevo heredero del reino de Kharastan, el playboy Xavier de Maistre pensó que no le interesaba ejercer su derecho como tal. Pero Laura Cottingham, la abogada inglesa que le había dado la noticia, era tan hermosa y pura como una rosa recién florecida. Por eso Xavier decidió viajar a Kharastan para conocer su pasado… y para dar rienda suelta al intenso deseo de hacer suya a aquella mujer.
Laura estaba fascinada y asustada de la seductora virilidad de Xavier. Pero… ¿estaba preparada para que el príncipe del desierto la hiciera suya?
Un «sí quiero» los uniría… Pero ¿lo salvaría a él?
El deseo del padre adoptivo de Elena, que estaba a punto de morir, era reunirse con su hijo Atticus, con quien se hallaba enemistado. Elena debía averiguar el paradero de Atticus costara lo que costase. Pero al encontrarlo, la sorprendió la pasión que surgió entre ambos, para la que no estaba preparada.
Hacía muchos años, Atticus había perdido el dominio de sí mismo, con resultados desastrosos. Se juró que no volvería a sucederle. Pero la intensa conexión con Elena lo estaba llevando al límite. Y cuando su padre, en su testamento, les exigió que se casaran, su autodisciplina se quebró. Al convertirse en su esposa, ¿podría salvarlo de sí mismo, el mayor peligro de todos?
No podía rechazar aquel regalo de Navidad…
Niccolò da Conti tenía todo lo que un hombre podía desear. Sin embargo, al volver a ver a la sugerente Alannah Collins sintió que se despertaba de nuevo su vena más posesiva. Decidió contratarla, seducirla y tacharla de su listado de deseos de una vez por todas.
Alannah conocía el peligro de trabajar demasiado íntimamente con el sensual siciliano, pero habría sido una necia si hubiera rechazado la ayuda que él le brindaba para lanzar su propio negocio. Niccolò trataba implacablemente de seducirla. ¿Podría impedir que él descubriera la verdad que llevaba tanto tiempo esforzándose por ocultar?
Una pareja real con camas separadas, pero una tentación compartida…
Habían pasado dos meses desde que el mundo fue testigo de cómo Natalia La Morte se casaba con el rey Angelo Dizieno. Sin embargo, Natalia no había visto prácticamente a su esposo desde que compartieron un intenso beso ante el altar…
Angelo pasó a ser el heredero cuando la tragedia golpeó a su familia y no iba a permitir que nada, absolutamente nada, lo distrajera de su deber. Pero, estar tan cerca de la mujer a la que siempre había deseado, y que estaba destinada a ser la esposa de su difunto hermano, lo tenía al borde del precipicio… Lo último que necesitaba era que Natalia comprendiera la peligrosa atracción que había entre ellos, porque, si lo hacía, nada podría impedir que los consumiera por completo a ambos…
Jamás había esperado que su escapada de dos días terminara en chantaje, matrimonio forzado y la necesidad de proporcionar un sucesor.
Gabriele Mantegna poseía documentos que amenazaban la reputación de su familia, por lo que Elena Ricci decidió que sería capaz de hacer cualquier cosa para evitar su divulgación, incluso casarse con el hombre que terminaría traicionándola.
Sin embargo, cuando Elena comprobó cómo las caricias de Gabriele prendían fuego a su cuerpo, se preguntó qué ocurriría cuando la química que ardía entre ellos, y que los consumía tan apasionadamente como el odio que ambos compartían, diera paso a un legado que los acompañaría toda la vida…
Si la enfermera se negaba a irse… ¡El italiano se instalaría!
El padre de Theo Ranieri, un despiadado magnate tecnológico, solo le había dejado la mitad del palacete familiar. Y la otra mitad a su enfermera, Grace Stewart. Theo, enfurecido tras la negativa de Grace a vender su parte, recurrió al plan B: instalarse en la casa y hacerle la vida imposible hasta que cambiara de opinión...
Decidida a preservar el legado de su difunto jefe, Grace se sintió desconcertada ante su ardiente deseo por Theo. Dormir bajo el mismo techo alimentaría su agonizante atracción. Su enfrentamiento solo podía terminar en un lugar: ¡la cama de Theo!
¡Que paren las rotativas!
¡Un bebé inesperado para el jeque y Elsa Jackson, la juerguista!
Fuentes sin identificar aseguran que la organizadora de bodas de famosos, Elsa Jackson, está embarazada. La señorita Jackson, actualmente soltera, provocó un gran revuelo el mes pasado, durante la fiesta en la que se anunció el compromiso de su hermana, futura princesa de Santina. En aquella ocasión arrojó el contenido de una copa de champán al jeque Hassan Al Abbas, tras una discusión en público. Que cada uno se imagine lo que ocurrió después en privado. Un informador de palacio confirmó que la señorita Jackson fue vista saliendo de la lujosa suite del jeque la mañana posterior a la fiesta. ¿Tal vez esta cenicienta acabe convirtiéndose en miembro de la realeza, igual que su hermana, e incluso en madre del heredero?
Hasta hacía muy poco tiempo, Felicity Farnsworth había estado planeando la boda de Reid Kelly con otra mujer… y ahora estaba pasando la luna de miel con él. Felicity se había quedado de piedra cuando el ex prometido de una de sus mejores amigas la había invitado a pasar una semana con él en las bellas playas de Cozumel, sin ningún tipo de compromiso. A pesar de todos los motivos por los que debería haber rechazado la invitación, Felicity se había subido a aquel avión porque hacía ya mucho tiempo que deseaba en secreto que sucediera algo parecido… y parecía que Reid también lo deseaba…
La pasión le había nublado la mente.
Él me había dejado muy claro lo único que podía darme, y yo, perdida en un arrebato de pasión ciega, lo había aceptado sin pensar en nada más.
Edward St. Cyr solo quería mi cuerpo, pero yo le entregué también mi corazón. ¿Había cometido el mayor error de mi vida? Tal vez cuando supiera que estaba embarazada superaría su bloqueo emocional y me amara también él…
¿Cómo podría resistirse a su despiadada seducción?
Guido Barberi no había vuelto a ver a su ex mujer desde que ella lo abandonó… llevándose consigo un cuarto de millón de libras. Pero nada más reencontrarse con ella se dio cuenta de que seguía deseándola, y qué mejor manera de vengarse de ella que convertirla en su amante…
Sara no podía creer que Guido hubiese mejorado tanto con los años. A pesar de lo mucho que lo odiaba, lo deseaba aún más que antes…
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