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El millonario Riccardo Fabbrini estaba furioso porque durante mucho tiempo le habían ocultado que tenía una hija y, según él, la culpa de todo la tenía la mujer que la había estado cuidando, la bella Julia Nash. Riccardo decidió utilizar su arma más poderosa para vengarse: la seducción. Después de todo, hasta aquel momento ninguna mujer había conseguido resistirse a sus encantos...
Pero con cada beso que compartía con la impetuosa Julia, la rabia de Riccardo fue desapareciendo poco a poco y fue dejando su lugar a un sentimiento desconocido... aquello era algo que no había sentido jamás...
Regla número uno: se encontrarían una vez a la semana… ¡en la cama de su dormitorio!
El príncipe heredero Amadeo se había casado con el único fin de darle a su dinastía un heredero, de modo que no esperaba encontrar tanta pasión en su noche de bodas. Su tímida esposa, Elsbeth, parecía tener dentro mucho más de lo que mostraba, pero Amadeo ejercía un férreo control sobre sus emociones, ya que no podía permitir que le distrajesen de su deber.
Elsbeth estaba dispuesta a comprometerse en un matrimonio sin amor. Cualquier cosa era mejor que la vida cruel que dejaba atrás. Sin embargo, no estaba preparada para lidiar con la anticipación que le suscitaba cada encuentro con Amadeo.
Teniendo en cuenta que su esposo jamás olvidaba las reglas, ¿sería capaz de convencerlo para que las transgrediera por ella?
La relación de Vicky con Max Forbes, su nuevo y atractivo jefe, tenía que mantenerse en lo estrictamente profesional, ya que él jamás debería descubrir su secreto: su hija Chloe.
Incluso después de pasar con él una noche de pasión, Vicky continuaba manteniendo su vida privada al margen... hasta que Max se encontró cara a cara con Chloe y su secreto salió a la luz. La pequeña era exacta a su padre, el difunto hermano de Max. Este insistió inmediatamente en darle a la niña el apellido Forbes... aunque eso significaba tener que casarse con su secretaria.
No había ningún problema en solucionarlo... Pero ¿en qué condiciones?
Cuando la camarera Jeannie Kaufman dejó su trabajo para cuidar a su pequeña sobrina, el doctor Robert Wyatt, su cliente favorito, le ofreció la ayuda que tan desesperadamente necesitaba. Sin embargo, a pesar de la atracción que existía entre ellos, aquel guapo y arisco heredero seguía conteniéndose. ¿Acaso pensaba Robert que no encajaba en su alto nivel de vida? ¿O acaso corrían peligro si llevaban su romance demasiado lejos?
Habían crecido juntos, pero él en una mansión y ella en la casa del mayordomo.
James Rocchi siempre lo había tenido todo: dinero, atractivo y una sonrisa demasiado seductora, algo que le había procurado una larga lista de sofisticadas bellezas a su alrededor. Pero nunca se había fijado en Jennifer, la chica corriente que vivía a su lado. Hasta que su vida en París transformó a Jennifer en una mujer elegante con tentadoras curvas. ¡Entonces, no pudo parar de mirarla! Por eso, cuando James le ofreció un trabajo, estaba claro que su interés iba más allá de lo profesional.
Un secreto de cuatro años… ¡producto de una noche inolvidable!
La vida de Lacey Carstairs cambió radicalmente tras una apasionada noche con el presidente de Cade Inc., Brandon Cade. Tanto, que incluso tuvo que cambiar de nombre. Pero cuando la periodista Lacey recibió el encargo de entrevistar a Brandon, le resultó asombroso que no la recordara… ni remotamente.
Pero lo que acabó por desconcertarla -y, aún más, tentarla- fue que la invitara a acompañarlo a un baile de gala en París. Y cuando finalmente llegó el momento en el que Brandon la reconoció, el pasado y el presente se encontraron… Empezando por el secreto mejor guardado de Lacey… ¡La hija que tenían en común!
¿No cometerás el mismo error dos veces?
Tras el angelical rostro de Rosie Tom y su hermoso cuerpo, Angelo di Capua sabía que se escondía una mentirosa cazafortunas. Pero su difunta esposa le había dejado a Rosie una casita de campo y, si ella quería quedarse allí, ¡tendría que hacer un pacto!
Rosie debía aceptar la oferta de su ex amante para salvar su negocio, pero, aunque anhelaba sus caricias, no podía confiar en el hombre que la había traicionado casándose con su mejor amiga. Si no se mantenía firme, perdería mucho más que sus posesiones materiales. Perdería su corazón. Una vez más.
Ella necesitaba un escándalo, y él podía proporcionárselo...
La reputación de mujeriego y juerguista de Lance Astill llenaba páginas y páginas en la prensa sensacionalista. Había hecho de su misión en la vida rebelarse contra su estricta educación aristocrática y hacer lo que se le antojara sin preocuparse por lo que pensaran de él.
Cuando conoció a la bella Sara Conrad y esta le pidió que la ayudase a escapar de un matrimonio concertado, fue incapaz de negarse, y le propuso que fingieran un romance escandaloso para que su reputación quedara en entredicho y disuadiera a su pretendiente. Se la llevaría fuera del país a vivir con él y anunciarían que se habían comprometido. Lo que no se esperaba era que la atracción que había entre ambos fuera tan fuerte, que acabase sintiéndose tentado de abandonar de verdad su eterna soltería.
Una oferta escandalosa que ella no puede rechazar
El éxito de Zander Kargas se debía en parte a lo que había aprendido al tener que vivir en las calles. Había tenido que luchar por todo y le quedaban muy pocos desafíos por delante. O eso creía él.
Charlotte era la mejor secretaria con la que Zander había tenido el placer de tratar. Y la única mujer que había encendido su deseo en mucho tiempo. Pero tenía el defecto de que trabajaba para su peor enemigo.
Dando por sentado que podía conquistar su afecto del mismo modo en que conquistaba todo lo demás, Zander echó mano a su cartera. Sin embargo, Charlotte no se dejó comprar y Zander supo que no tendría más remedio que seducirla.
Su acuerdo estaba fuera de control y, cuando se quisieron dar cuenta, ya estaban en la cama.
Al multimillonario Alessio di Bari no se le ocurría nada peor que tener que ir solo a otra reunión de su disfuncional familia; así que, tras descubrir que Nicola Bennett llevaba una doble vida como camarera de un club nocturno, le ofreció un trato: pagarle a cambio de que lo acompañara a Italia en calidad de supuesta novia.
Nicola estaba acostumbrada a fingirse refinada. Ese era el motivo de que hubiera sobrevivido a sus humildes orígenes. Pero la conexión que se creó entre ella y el igualmente distante Alessio la tenía loca de deseo. Y para disfrutar de sus caricias, lo único que tenía que hacer la inocente Nicola era encontrar el valor necesario para pedírselo.
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Narraciones románticas