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El acuerdo: una cita con el millonario.
La consecuencia: ¡un secreto de nueve meses!
Bastaba con un fogonazo de la hipnótica sonrisa de Curtis Hamilton para que el cuerpo traidor de Jess Carr ahogase su capacidad para razonar. ¿En qué estaría pensando para acabar aceptando acompañar a semejante playboy a una boda de alta alcurnia, en los Alpes franceses?
La última aventura amorosa de Curtis había salido en todos los medios, y su reputación había quedado algo resentida, por lo que le pidió a su amiga Jess que lo acompañase a la boda aparentando ser su pareja, a ver si la presencia de aquella inocente belleza yendo de su brazo podía mantener a raya a cazafortunas y fotógrafos. ¿Descubrirían los periodistas el engaño… o que Jess esperaba un hijo suyo?
Se suponía que tenía que guiarla y protegerla... ¡no seducirla!
El magnate griego Zach Gavros tenía una misión: cuidar de la nieta del hombre que lo había sacado de las calles de Atenas cuando era un muchacho, e instruirla en las normas y costumbres de la que iba a ser su nueva vida como parte de la alta sociedad griega. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que Katina, por la que se sentía tremendamente atraído, podría darle más problemas de los que esperaba. Sobre todo cuando la ardiente pasión que se desató entre ellos no hizo sino confirmar el poder que aquella inocente joven ejercía sobre él...
Los votos del matrimonio podían romperse...
Lara Gray tenía fama de atrevida, pero seguía siendo inocente; y, cuando se encontró con Raoul di Vittorio, el hombre más atractivo de Roma, se quedó atónita. ¿Cómo era posible que la hubiera cautivado tanto en una sola noche?
La impresionante y refinada Lara no sabía que el tenaz y rico Raoul necesitaba una esposa temporal tras el desastre de su primer matrimonio. Lara era perfecta para ese papel. Pero, si se quería salir con la suya, Raoul tendría que hacer dos cosas: convencerla para que se casaran y mostrarle las ventajas de convertirse en la nueva señora Di Vittorio.
El príncipe acudirá a la recepción en la embajada… solo si ella acepta ser su Cenicienta
El príncipe exiliado Dane Jones se vio obligado a volver al palacio real de Zafar para tomar parte en una misión diplomática internacional, pero para consternación de su asesora diplomática, Jamilla Roussel, él prefería escapar al desierto en lugar de cumplir con sus obligaciones reales.
Descubrir al príncipe desnudo en el oasis no ayudó a mitigar la atracción que había empezado a sentir la inocente Jamilla. Y tampoco el anuncio de que solo acudiría a la importante recepción en la embajada si ella era su acompañante.
Olvidarse del protocolo por una vez era maravilloso, hasta que ese momento robado de libertad se convirtió en un escándalo en la prensa.
A juzgar por la atracción que había surgido entre ellos, el matrimonio iba a ser explosivo...
Sabrina Summerville estaba conforme con su boda con el príncipe Luis, su unión reunificaría el reino de Vela. Entonces, ¿por qué se sentía tan atraída por el príncipe Sebastian, el hermano de Luis?
El príncipe Sebastian siempre había llevado un estilo de vida decadente, aprovechándose al máximo de ser el escandaloso hijo menor. No obstante, al abdicar su hermano y dejar a la bella Sabrina plantada en el altar, no le quedó más remedio que dar un paso adelante. No solo se convirtió en heredero, sino que también tenía que casarse con Sabrina.
Salvada por una promesa… coronada como reina.
Para escapar de los bandidos del desierto, Abby Foster se comprometió con su misterioso salvador y selló el acuerdo con un apasionado beso. Meses más tarde, descubrió que seguía casada con él, y su «marido», convertido en heredero al trono, la reclamó a su lado. Pero sumergirse en el mundo de lujo y exquisito placer de Zain abrumó a la tímida Abby.
¿Podría llegar a convertirse aquella inocente cenicienta en la reina del poderoso jeque?
“Quiero que te quedes, pero como mi esposa”.
Cuando la hermanastra de Maya Monk desapareció, Maya se quedó con su hijo. Entonces llegó Samuele Agosti reclamando a su sobrino, y el arrogante multimillonario puso todos los sentidos de Maya en estado de alerta.
Samuele no se fiaba de nadie, pero como Maya no estaba dispuesta a separarse del niño, decidió confiar en ella y llevársela a su villa de Italia, lo cual era peligroso, ya que la química que había entre ellos estaba al rojo vivo. Sin embargo, la solución más sencilla para obtener la custodia del niño era un matrimonio de conveniencia con Maya, la mujer que había derribado todas las barreras emocionales de Samuele.
La atracción sería tan ardiente como la arena del desierto…
La princesa Katharine siempre supo que su destino era un matrimonio de conveniencia política. Con pena en el corazón, se preparó para conocer a su futuro marido, el hombre al que llamaban La Bestia de Hajar… El jeque Zahir gobernaba un país encerrado en su palacio. Nadie debía ver su rostro desfigurado. Sin embargo, sus obligaciones le exigían continuar con la estirpe real… Cuando su futura esposa cruzó el umbral, pensó que saldría huyendo nada más verlo. Pero Katharine Rauch y su diáfana mirada lo cautivaron sin remedio.
Sayid Al Kadar fue entrenado para ser un guerrero, pero no estaba destinado a gobernar…
Obligado a gobernar, el jeque Sayid se sorprendió al descubrir al niño que era el verdadero heredero del trono de su país, y decidió hacer todo lo posible por protegerlo, ¡aunque eso significara casarse con la tía del niño!
Chloe James se comportaba como una tigresa protegiendo a su cachorro, pero el jeque Sayid fue capaz de encontrar su punto débil. Tomando a Chloe como esposa consiguió calmar a su pueblo, y también dejarse llevar por la intensa atracción que existía entre ellos…
¡Debe proponerle matrimonio por honor y deber!
El príncipe Rafiq de Couteveille cree que Alexa Considine es la amante de un delincuente, y que utilizarla para vengar la muerte de su hermana será un placer...
Lexie no puede comprender por qué atrajo la atención del príncipe de Moraze, ella simplemente quiere unas vacaciones tranquilas. Pero Rafiq es irresistible, y pronto se encuentra en su cama.
Para horror y vergüenza de Rafiq, ¡Lexie es inocente!
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