El matrimonio requiere mucho más que el entusiasmo del noviazgo o el deseo de no estar solos; es un proyecto de construcción diaria que exige madurez emocional, independencia y una identidad clara. Hoy revisaremos esas señales esenciales y los pilares afectivos que nos indican si una relación está verdaderamente lista para asumir un compromiso de por vida o si aún necesita tiempo para madurar.