Sostener un matrimonio donde el esfuerzo afectivo, los detalles y el cuidado recaen sobre una sola espalda no es amor, es un desgaste silencioso que termina quebrando la salud emocional. Cuando una relación se vuelve asimétrica, uno se convierte en el cuidador eterno y el otro en un receptor pasivo. Hoy analizaremos cómo identificar este desequilibrio y las herramientas prácticas para restaurar la reciprocidad sin vaciar el tanque propio.