En este país, más temprano que tarde, todos hemos oído de ella. No importa si creemos en fantasmas o no: el nombre de La Llorona forma parte del ADN cultural mexicano. Es, quizá, nuestra leyenda de horror más icónica.
Durante siglos, las historias de horror fueron sobre demonios, castigos divinos y sombras que habitaban más allá del mundo. Pero con la llegada de la ciencia moderna, el miedo —por primera vez— se volvió humano. Fue en ese contexto cuando Frankenstein nació.