Basilica de Candelaria - Predicando con nuestra vida

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Basilica de Candelaria - Predicando con nuestra vida episodes

  • Creo en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro

    Vamos a continuar reflexionando sobre el 2 artículo de nuestra fe: “Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor

    El segundo artículo del Credo expresa una verdad central de la fe cristiana: la identidad de Jesucristo como el Hijo de Dios y su naturaleza divina y humana.


    7 min
  • Dios Padre y Creador del cielo y la tierra

    Hoy queremos reflexionar sobre una verdad central en nuestra fe cristiana: Dios como Padre y Creador. Desde los primeros momentos de nuestra oración, cuando decimos "Padre Nuestro", reconocemos a Dios como un Padre amoroso que no solo nos cuida, sino que también ha creado todo lo que existe.


    Hoy profundizaremos en esta relación tan especial que tenemos con Él, como hijos suyos y como parte de su maravillosa creación.


    8 min
  • El Credo como resumen de la fe cristiana

    Vamos a ver cómo el Credo es mucho más que un conjunto de palabras; es el corazón de nuestra fe cristiana.


    ¿Qué es el Credo, cuál es su historia, su significado en nuestra vida cotidiana como católicos, y su lugar especial en la liturgia y en nuestra oración diaria?


    6 min
  • ¿Dónde murió la Virgen María?

    En el episodio de hoy vamos a preguntarnos ¿Dónde murió la Virgen? Para responder a esta pregunta hay que responder primero dónde vivía la Santísima Virgen cuando tuvo lugar su muerte.

    La más antigua y general tradición de la Iglesia señala que María había vivido en Jerusalén en los últimos años de su vida. Sin embargo hubo algunos que emitieron la opinión que la Virgen había vivido en Éfeso y que allí había muerto.

    Con respecto de Éfeso, es conocido por muchos peregrinos como la “Casa de la Virgen”, donde supuestamente habría vivido la Madre de Dios con San Juan al final de su vida en la tierra y donde, por lo tanto, habría muerto.

    La historia de este sitio comienza recientemente, a fines del siglo pasado, cuando se descubrieron cerca de Éfeso las ruinas de una capilla que en la antigüedad llevaba el nombre de “Puerta de la Toda Santa”, posiblemente dedicada a la Virgen, y que se encontraba adosada al monte Bulbul-Dag (Monte del Ruiseñor).

    Nos dice el padre Joaquín Cardoso que el propietario hizo correr la voz de que las ruinas eran de una casa pequeña en la que habría habitado María con San Juan al final de su vida y que por consiguiente allí habría tenido lugar la Asunción.

    Hoy en día lo de Éfeso son unas ruinas reconstruidas en piedra, donde muestran a los peregrinos cada aposento de la casa y cada sitio donde supuestamente tuvo la muerte, la Asunción, etc.

    Son unos cuantos los argumentos en favor de Éfeso, pero la gran generalidad de la tradición eclesiástica señala a Jerusalén como el sitio donde la Virgen vivió sus últimos días en la tierra. Y el argumento principal a favor de Jerusalén es la cronología del Nuevo Testamento.


    8 min
  • ¿De qué murió la Virgen María?

    Hemos celebrado solemnemente en la Basílica de Candelaria la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María. Por eso voy a dedicar varios dos episodios en honor de la Virgen, y que están relacionados con la Asunción de la Virgen.

    Hoy nos vamos a preguntar ¿de qué murió la Virgen? El fraile dominico Royo Marín responde así a la pregunta: "No parece que muriera de enfermedad, ni de vejez muy avanzada, ni por accidente violento (martirio), ni por ninguna otra causa que por el amor ardentísimo que consumía su corazón” . Esta enseñanza se funda en testimonios de los Santos Padres, quienes dejaron traslucir con frecuencia su pensamiento sobre este particular.


    9 min
  • Examinar los movimientos de nuestra alma

    Es importante examinar los movimientos de nuestra alma, es decir, vigilar sobre nuestro interior ¿Dónde nacen esas inspiraciones de la gracia? No nacen en nuestra imaginación o en nuestra cabeza, sino que surgen en

    lo más íntimo de nosotros mismos: de nuestra alma. Para reconocerlas, es preciso estar atentos a lo que ocurre en ella, a los “movimientos” que podemos detectar en su interior, y saber distinguir si esos movimientos provienen de nuestra naturaleza, de la acción del demonio o de la influencia del Espíritu Santo.

    6 min
  • Vivir el silencio y la paz

    El Espíritu de Dios es un espíritu de paz, habla y actúa en

    la paz, nunca en la inquietud y en la agitación. Además, las mociones del Espíritu son toques delicados, que no se manifiestan en el estrépito, y sólo pueden emerger en nuestra consciencia espiritual si existe en ella una zona de
    calma, de serenidad y de paz. Si nuestro interior es siempre ruidoso y agitado, la dulce voz del Espíritu Santo tendrá muchas dificultades para hacerse oír. Esto
    significa que, si queremos percibir las mociones del Espíritu Santo y obedecerlas, adquiere la mayor importancia el hecho de tratar de mantener nuestro corazón en paz en toda ocasión.

    7 min
  • La fidelidad al Espíritu Santo

    Dios ama a todos los hombres y quiere conducirlos a todos a la perfección, pero al mismo tiempo tiene caminos distintos para cada uno. Lo que quiere decir que las inspiraciones de la gracia tendrán frecuencias y manifestaciones muy diferentes de una persona a otra. No se puede obligar al Espíritu, y Dios es dueño de sus dones. No obstante, no podemos dudar de que Dios conceda a toda alma las inspiraciones necesarias para su propia

    santificación y si uno es fiel ciertamente llegará a ser santo.

    8 min
  • El Espíritu Santo: la misión de unidad

    El Espíritu también nos lleva a la unidad que Cristo pidió

    en la Última Cena, “que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti” (Jn 17,21). En su carta a los Efesios, San Pablo habla de la obra de la unidad realizada por Cristo y que se hace presente en nuestras vidas por obra del Espíritu Santo: si bien es Cristo quien “derribó con su cuerpo el muro divisorio, la hostilidad” (Ef 2,14), es el Espíritu quien nos edifica “con los demás en la construcción para ser morada de Dios” (Ef 2,22).

    8 min
  • El Espíritu Santo: la misión de la verdad

    El Espíritu nos conduce a la verdad. Vivimos en una cultura

    que dice que no hay verdad, pero que luego se ve fracturada por las consecuencias de esa mentira. Cuando todo es relativo y elegimos lo que es verdadero para nosotros, se produce el caos. El sufrimiento, el odio y la
    división en nuestro mundo. A menudo pensamos que la verdad es el resultado de lo que nosotros determinamos lo que es verdadero, lo que está bien y lo que está mal. Si la verdad no existe, será imposible que todos se pongan de acuerdo en una cosa, porque cada uno elegirá sus propios deseos, su propia voluntad, lo que conducirá al conflicto.

    8 min

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CADA LUNES NUEVO EPISODIO. El podcast oficial de la Basílica de Candelaria es un canal de comunicación en donde pretendemos difundir las actividades, proyectos y predicación de la comunidad de frailes dominicos que estamos a cargo de la Basílica.