Un sastre, hablador y parlanchín, descuida su oficio por estar entretenido en la conversación, cuando llega la noche tiene trabajo acumulado. Y en medio de la desesperación, con los encargos pendientes, invoca el nombre del diablo, para que acabe con él. Hasta que aparece, pero arrepentido de su despropósito, le propone un reto para librarse de él: quién acaba primero de coser una pieza. Gana el sastre, por supuesto, y santo remedio para no jugar con fuego. Escuchemos con atención la historia de hoy, escrita por Tomás Guillermo Vizcarra Carbajal.