Benjamín Black, a pesar de no ser norteamericano, fue elegido por los herederos de Raymond Chandler para resucitar a Philip Marlowe, el detective que preside el salón de la fama de la novela negra. La razón es que Black, el pseudónimo que emplea en exclusiva para su serie en español, es un admirador rendido al estilo del escritor que nunca valoró el género en que era maestro.
Black no quiso negarse la diversión de ponerse una máscara y escribir como si fuera Chandler. Algo parecido dice que le ocurre cuando, como si un alumno de Howard se tratara, se pone el sombrero de Benjamín Black y deja de ser John Banville, el escritor irlandés más galardonado de las últimas décadas.
Tras una aventura en San Sebastián, sus seguidores esperábamos saber que le esperaba al forense `más popular de Irlanda. Y resulta ser una alianza con la persona que posiblemente no hubiera querido volver a ver, para evitar un recuerdo de los más dolorosos.
La razón de la coincidencia se localizará en “la ruta de las ratas”, la vía seguida por miles de asesinos nazis a los que ayudó a huir la jerarquía vaticana y que se dispersaron por medio mundo con el apoyo de gobiernos tanto fascistas como técnicamente democráticos.
A sus ochenta años, Black es más Black que nunca. Su salud literaria no deja nada que desear.
Con la colaboración de Gorka Zumeta, Guillermo Orduna, Máximo Pradera y Elena Serrano.