Y el mismo Jesús lo enseñó al decir: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.” En esta bienaventuranza vemos el poder que hay en la humildad y todo lo que esto envuelve.
Y el mismo Jesús lo enseñó al decir: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.” En esta bienaventuranza vemos el poder que hay en la humildad y todo lo que esto envuelve.