Al amanecer, el grupo es sorprendido por la llegada de Dardos, quien finalmente los alcanza tras una larga travesía. Tras ponerse al día, Dardos comparte con ellos unos pasteles de la misteriosa anciana, los cuales Mlok examina con su magia, haciendo florecer una planta de estos. El grupo reanuda su viaje durante varias horas hasta llegar a un cruce donde encuentran a un par de peleteros trabajando con pieles. Estos les hablan de una taberna cercana conocida como La Trufa Negra, y deciden dirigirse allí.