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Hola, visitante. Te doy la bienvenida. Mi nombre es Manzanares, permite que te acompañe en este viaje. Quizás ya nos conozcamos, o tal vez me hayas cruzado sin saberlo. ¿Acaso no has oído hablar de mí? Una cosa es segura: conozco esta ciudad como nadie, y te prometo que, a lo largo de este recorrido, te mostraré las conexiones invisibles que nos unen.
Ahora que estás aquí, caminando junto a mí, puedo confesarte que hace mucho tiempo tuve otro nombre, Guadarrama, por mi origen y luego me lo cambiaron. He atravesado estas tierras junto a mi compañera, Naturaleza. ¿Estás listo para aprender de ella?
Para mí, las barreras eran una rareza. Sin embargo, los humanos parecéis obsesionados con ellas. Allí donde pisáis, construís muros, levantáis vallas y cercas, trazáis carreteras, y dividís el paisaje. ¡Bordeáis, entubáis, envolvéis y aisláis todo a vuestro paso!
Esta división se hace más evidente en el entorno donde predominantemente habita vuestra especie: las ciudades.
Durante siglos, habéis construido entornos que buscan diferenciaros al máximo de mí. Sin embargo, son muchas las veces en las que habéis comprendido que este aislamiento provoca innumerables problemas y os priva de muchas soluciones que yo puedo ofrecer.
El desafío climático y la pérdida de biodiversidad os exigen repensar vuestras ciudades y derribar las barreras conceptuales que nos separan. Tenéis la oportunidad de rediseñar vuestros entornos urbanos para dar la bienvenida a la vida, creando espacios más resilientes, saludables y sostenibles.
BIOMADRID es una invitación a descubrir y desarrollar vuestra biofilia, es decir, vuestra afinidad innata por todo lo viviente. Sumérgete en el placer de estar cerca de la naturaleza, conoce a tus vecinos, explora cómo la vida fluye por tu ciudad.
A lo largo de este recorrido, descubrirás que las barreras están sobre todo en vuestras mentes. Pero la vida siempre encuentra la manera de regresar, para conectarnos con lo esencial.
Escucha, observa y, sobre todo, siente cómo la vida fluye a tu alrededor.
Además de calles, edificios y personas, Madrid es un lugar donde la naturaleza vive, crece y se adapta. El bioma de Madrid eres tú y el resto de la vida que fluye en este lugar del planeta.
¿Sabes lo que es un bioma?
Un bioma es una región donde el clima, las plantas y los animales son similares. Es como un gran vecindario de la naturaleza. En un bioma, encontrarás tipos específicos de vegetación y especies animales que predominan, adaptados a las condiciones de esa zona.
Hace mucho tiempo, en época paleolítica fui testigo de la llegada de los primeros humanos. Mis aguas corrían libres, y en mis orillas se asentaron aquellos que buscaban refugio, alimento y un hogar. Desde la Prehistoria, mis terrazas han sido un lugar de vida, donde las primeras herramientas de piedra resonaban en el aire y las fogatas iluminaban las noches.
Luego, en el siglo IX, la historia cambió su curso. Se alzó una fortaleza sobre mí, construida por los musulmanes para defender este camino fluvial. Era un tiempo de luchas, con el avance de los reinos cristianos durante la Reconquista. Madrid nació aquí, junto a mí, como un bastión que observaba mis aguas. He sido testigo del paso del tiempo, de los pueblos que aquí habitaron, de las batallas que se libraron a mis orillas y de las ciudades que crecieron a mi lado.
Existen muchas formas de identificar a Madrid. Pero hay una que a menudo se pasa por alto: su relación con el agua. El agua es parte de la identidad de Madrid.
Una de las teorías más aceptadas sugiere que “Madrid” proviene del término árabe Majerit, que significa “lugar de agua”. Se cree que deriva de la palabra árabe māǧra (مجری), que significa “corriente” o “canal”, en referencia a los arroyos y ríos que cruzan la región.
–Siempre se ha dicho Manzanares, que eres un río humilde, de escaso caudal.
–Bueno, bueno… Eso dirán los forasteros
–Sí claro, un embajador alemán te llamó en el siglo XVIII “el mejor río del mundo”, por ser el único “navegable a caballo”. Pero también los de aquí, Tirso de Molina, Góngora y hasta Quevedo te apodó “arroyo aprendiz de río”.
–Puede ser, pero también me han halagado escritores y pintores.
–Así es. Incluso Goya te ha inmortalizado.
Aunque no esté bañada por un gran río como otras capitales de Europa, el agua de Madrid es el Río Manzanares y unos pocos arroyos.
A mediados del siglo XX el río fue canalizado en su tramo urbano y se represaron las aguas a través de nueve presillas que transformaron el río en una sucesión de estanques de aguas muertas.
A partir de 2016 se liberó el cauce del río Manzanares. En poco tiempo, el entorno del río a su paso por Madrid se ha convertido en un corredor ecológico en el que aves, peces, árboles y arbustos han decidido repoblar este tramo del río al que se le ha devuelto la vitalidad perdida.
Extraño como un pato en el Manzanares cantó Sabina en su canción Así estoy yo sin ti. Felizmente ahora esa frase es tan absurda como un belga por soleares.
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