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Como todo río, el Manzanares juega un papel imprescindible para la vida y su curso es un corredor ecológico vital para la conservación de la biodiversidad en su entorno.
La explosión de vida que se ha producido en el tramo urbano del Manzanares, en pocos años, ha superado todas las expectativas.
La apertura de las compuertas ha provocado un descenso notable del nivel del agua, lo que ha permitido la formación de islas en el cauce e impulsado el florecimiento de la flora y fauna asociadas al río gracias a que éste fluye ahora de manera natural. En una buena parte de las islas están creciendo de forma espontánea varios miles de álamos blancos, álamos negros y sauces de cinco especies autóctonas. Con ejemplares que superan los 20 metros. Pero además, según los análisis realizados por la Confederación Hidrográfica del Tajo, gracias a la vegetación arbórea y arbustiva que ha crecido en sus orillas e islas, así como al recuperado flujo, la calidad del agua ha mejorado en su recorrido por el tramo urbano.
El proceso de renaturalización del río ha logrado atraer a una gran cantidad de aves que pueblan las nuevas isletas cubiertas de vegetación en este tramo del río al sur de la ciudad. La remodelación del cauce, me ha devuelto mi antiguo esplendor, convirtiendo el entorno urbano en un corredor ecológico en el que garcetas, ánades, gallinetas o lavanderas blancas, entre otras muchas especies, vuelven a ser parte del vecindario. Pero no solo las aves han vuelto, por supuesto, los peces son parte mi renacer y no es difícil observar entre otras especies: carpa, pez gato, gambusia, alburno, gobio y barbo por mis aguas.
La renaturalización de las ciudades aumenta la biodiversidad, reduce los efectos del cambio climático, mejora la calidad del aire, pero además provee espacios de disfrute y conexión para las personas y mejora su salud física y mental.
–Gracias por acompañarnos en este viaje, querido visitante. Hoy has descubierto cómo la vida fluye a tu alrededor, cómo el río y la naturaleza se abren paso incluso en medio de la ciudad.
–Pero esto no acaba aquí. Te invito a que sigas explorando, que vengas a verme, a caminar por mis orillas, a escuchar el canto de las aves y a sentir la frescura de mis aguas. Yo, el Manzanares, siempre estaré aquí, nutriendo tu vida y la de tus vecinos.
–Así que ven, observa, disfruta, pero también actúa. Protege la vida que fluye por Madrid, porque la naturaleza siempre tiene mucho más que ofrecernos si la dejamos ser parte de nuestras vidas.
Gracias por tu visita a Plaza Río 2. Y por ser parte de BIOMADRID.
–Nos vemos en el río.
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